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NIÑOS DE UN PUEBLO DE CÓRDOBA

El 23 de Septiembre de 2002, en la sede de PRODENI en Málaga se celebró una rueda de prensa protagonizada por la abuela de dos nietos de 12 y 14 años (niña y niño), que estaban bajo su custodia, denunciando que hacía cinco meses sus padres biológicos, miembros de una secta radical, se los habían llevado a la fuerza, y que no tenía conocimiento alguno de su paradero a pesar de sus continuas idas y venidas al cuartel de la Guardia Civil.

Cinco días más tarde los niños fueron localizados en Sabadell por los Mozos de Escuadra, gracias al eco de la rueda de prensa y a las gestiones de PRODENI ante las Direcciones de la Guardia Civil y de la Policía Nacional. La abuela se acercó a Sabadell a recogerlos y regresó con ellos a casa, mientras los padres tuvieron que enfrentarse a un delito de desobediencia, dictándose por un juzgado una orden de alejamiento de sus hijos.

Pero la peculiar y triste historia de estos hermanos había comenzado dos años antes, cuando sus padres, gente normalizada, decidió en Ibiza, donde se hallaban trabajando, escindirse de la Iglesia Adventista del Séptimo Día y organizarse en un grupo religioso radical, fundamentalista, que predica el inminente fin de los tiempos y la necesidad de que abandonemos todo tipo de actividad material y nos dediquemos solamente a orar y ayunar para alcanzar el perdón divino. Comenzando, claro está, por ellos mismos y sus propios hijos, a los que sometieron a una rígida disciplina, alejamiento del mundo social e, incluso, del contacto de la escuela, a la que dejaron de asistir.

A tal efecto, un día de finales de Enero de 2001, desaparecieron, llevándose con ellos a los hijos, sin informar de destino a la abuela materna, que era la persona de la familia que más se interesaba por ellos, ni comunicar posteriormente noticia alguna de su paradero, por lo que con fecha de 8 de Febrero de 2001 remitió la abuela escrito al Servicio de Protección de Menores de Córdoba, denunciando la situación de abandono en la que creía que tenían que estar sufriendo sus nietos por la actitud radical de los padres.

Según recogemos del historial del caso, los niños fueron localizados junto con sus padres por el EMUME de la Guardia Civil el 30 de Abril de ese año, habitando en la Sierra de Olalla, término de Villamiel (Cáceres), en un paraje conocido como “Alto de Peraldón”, permaneciendo la familia en observación de los Servicios Sociales de la Junta de Extremadura durante todo un año, hasta que con fecha 14 de Marzo de 2002, se decidió declarar a los niños en desamparo, por la persistencia en la actitud de los padres que no cedieron a ninguna de las recomendaciones que se le hicieron en beneficio de sus hijos. A tal fin, se decidió entregar la custodia de los mismos a la abuela, concediendo a los padres un estricto régimen de visitas que se encargaron de saltar a las primeras de cambio, llevándoselos, como queda dicho, a la fuerza.

Posteriormente, el 11 de Junio de 2002, la Junta de Extremadura decidió revocar la Resolución de Tutela Administrativa sobre los dos menores y remitió el expediente a la Junta de Andalucía para que fuera asumido por ésta.

La intervención de PRODENI se produjo a partir de la rueda de prensa de Septiembre de 2002, aunque previamente habíamos estudiado el caso con la aportación del historial que nos pudo suministrar la abuela. Y esa intervención se fue desarrollando hasta mediados de 2003, por las serias dificultades que los dos hermanos y la abuela encontraron con el Servicio de Protección de Menores de Córdoba, que tardó ocho meses en dictar una resolución de desamparo, sometiendo a los dos niños a un estado de ansiedad y miedo permanentes, pues no deseaban bajo ningún concepto volver a estar con sus padres, generándose momentos de gran tensión por la postura de Protección de Menores de querer ignorar ese rechazo y tratar de imponer la reunificación con los padres.

A raíz de que a primeros de Octubre de 2002, la abuela recuperara a sus nietos, y solicitara a Córdoba que se hiciera cargo de la tutela administrativa de ambos, formalizando el acogimiento familiar con ella, los Servicios Sociales de zona se encargaron de evaluar la situación de los niños, informando mensualmente a Córdoba. Y aquí comienza el primer problema que hubimos de afrontar, pues en Noviembre de 2002, fuimos requeridos por los menores y su abuela, dado que, según ellos, tanto el Psicólogo como el Trabajador Social se dedicaban a presionarles sutilmente para que aceptaran volver con sus padres, provocándoles un cierto grado de ansiedad y el lógico enfado de la familia.

Por su parte, PRODENI  (20 de Octubre y 25 de Noviembre) y el Alcalde del pueblo remitieron escritos a la Delegación Provincial de Asuntos Sociales pidiendo el expediente de desamparo para los menores, y el acogimiento a favor de la abuela.

Con fecha 22 de Noviembre, los dos hermanos firmaron una carta dirigida a PRODENI, en la que decían:

Somos H. Y L.. y  queremos comunicarle lo que está ocurriendo con el psicólogo  y el asistente social; primero, que nos pregunta siempre lo mismo. En vez de darnos ánimos es todo lo contrario. Nos pregunta que si queremos a nuestros padres, que si los echamos de menos y que si queremos estar con ellos, cómo nos va en el colegio, y que si queremos estar con ellos, cómo está mi abuela. Con la forma que nos lo dice es como si estuviéramos mal con la abuela, y nosotros queremos estar con ella hasta que nuestros padres nos puedan tener porque ellos estén bien. Nosotros estamos bien y mi abuela también, aunque no queremos que estos señores nos visiten más porque nos ponen nerviosos cuando vienen y a nuestra abuela la molestan. Nosotros ahora jugamos, escuchamos música, vamos al cole y estamos bien con la abuela. Por favor ayúdenos a solucionar este problema.

Y es que para ellos jugar, ir al colegio, escuchar música... eran actividades absolutamente prohibidas cuando estaban con sus padres. Incluso tenían negado el derecho a tener amigos. De ahí que la estancia con la abuela, además del lógico afecto que por ella sentían, significara  libertad y derechos.

Desde PRODENI remitimos la carta de los niños a Protección de Menores, indicando el rechazo hacia los Servicios Sociales, y pidiendo que se hiciera cargo Córdoba directamente de los mismos. También comunicamos el escrito de los niños al Alcalde y a la Diputación Provincial, a cuya plantilla pertenecían el Psicólogo y el Trabajador Social aludidos. Observamos también, en una visita personal a la familia, que los dos hermanos tenían muy claro que no deseaban encontrarse con sus padres mientras éstos no ofreciesen un cambio radical a sus vidas.

La intervención de los Técnicos de Protección de Menores, sin embargo,  más que mejorar las cosas las empeoró, pues de su visita a los niños el 13 de Diciembre dedujeron (no se sabe por qué) que los menores deseaban encontrarse con sus padres; y tras una entrevista con ambos progenitores tres días después, y éstos decirles que habían fijado domicilio en Benamaurel (Granada) y estabilizado su vida, planificaron un programa de encuentros de los padres con sus hijos, que debían producirse cada quince días en un punto de encuentro de la ciudad de Córdoba, para lo cual, además, solicitaron a la Fiscalía el levantamiento de la orden de alejamiento dictada por el Juzgado con el fin de poder llevar a cabo dichos encuentros.

Por aquellas fechas, desde PRODENI, ya habíamos remitido escritos a la Delegación de Asuntos Sociales de Córdoba dando pistas y noticias de los movimientos de los padres de los niños por mercadillos de la zona y pernoctando en una furgoneta.

Ambas unilaterales disposiciones de Protección de Menores (la programación de encuentros y la solicitud a la Fiscalía), comunicadas a la abuela en el mes de Enero, provocaron en los dos hermanos una auténtica conmoción, pues además de sentirse ofendidos por las mentiras de los Técnicos respecto a ellos, sintieron verdadero pánico de pensar que sus padres podrían presentarse sin ningún problema, pues estaban entonces seguros de que con la enajenación fundamentalista religiosa que sufrían, intentarían llevárselos a la fuerza de nuevo, siguiendo el mandato del Señor. Entonces, la abuela se vio obligada a tomar abogado de oficio para oponerse al levantamiento de la medida.

De nuevo, personal de PRODENI hubo de desplazarse a su domiclio y mantener entrevistas con los dos hermanos y la abuela, de las cuales, los menores dejaron este testimonio escrito:

 

El hermano:

 Pues empezaron diciendo los de la Junta de Andalucía que si quería ver a mis padres, y les dije que no, y que aún que quisiera no podría, y entonces me dijeron que tenían una varita mágica y que si quería podría verlos y les dije que no quería verlos y ellas decían de que no lo entendían y que era el error más grande que iba a cometer en mi vida y que no hablaría tanto con mi abuela, y dijeron también que no queríamos ver a mis padres porque no los quería.

 

La hermana:

Empezaron diciendo que como me va el colegio, si saco buenas notas. Me dijeron que mi abuela me está comiendo el coco para que digamos que no nos queremos ir con nuestros padres, porque como al principio cuando vinimos estábamos dudosos cuando nos preguntaban y ahora lo tenemos todo muy claro, pues me dijeron que mi abuela nos está comiendo el coco. Yo les dije que aunque cumplieran las normas que yo les decía que de momento no los quería ver.”

 

Y la siguiente declaración:

 

         No quiero irme con mis padres por:

Mi padre decía que le había dicho Dios que tenía que estar en ayuna hasta que Dios le dijera, y estuvo 7 días sin comer y sin beber. Mi madre 3 días y también le dijo Dios que nosotros 2 días y la burra y el gato también 1 día.

La tele era el ojo de la Bestia.

Que no podíamos jugar con los niños que no fueran de nuestra religión.

Que el juego era un invento de Satanás para distraer la mente de Dios.

Y que todo lo que fuera hablar de cosas del mundo era alabar al Diablo.

Decían que el colegio servía para endemoniar a los niños.

Y que tener un reloj significaba que estaban atados al mundo.

El llevar pulseras, anillos, pendientes o algo de oro y plata era vanidad.

Que no se podía tener una casa porque decían que eran de los 144.000, el pueblo elegido por Dios, y como Israel anduvo en cabañas, ellos tenían que andar y vivir en cabañas.

No se podía escuchar música porque decían que te metían mensajes subliminales en la mente y que el Diablo te podía poseer.

No podían ir al médico porque decían que así como antes estaban los curanderos, ahora son los médicos con bata blanca y que los dirige el Diablo.

Que no se podía tener mucha amistad con la gente.

 

PRODENI elaboró, después un informe crítico con la actuación de Protección de Menores y en defensa del derecho de los dos hermanos a que los dejaran de una vez en paz y solucionaran lo del acogimiento formal con su abuela. Adjuntaba varios escritos de los niños. Entre ellos, el siguiente:

 

El día 5 de Febrero PRODENI remitió su informe por fax, con copia a la Fiscalía (luego la Fiscalía cambiaría su opinión sobre lo de la revocación del alejamiento) y el día 8, una Técnico del Equipo de Menores llamó por teléfono al mayor de los hermanos, pidiéndole reiteradamente que se retractaran de los escritos que habían hecho en su contra. No lo logró y, además consiguió que le dijeran que no los molestaran más, que no querían más entrevistas. De aquella llamada telefónica dejó el mayor constancia en el siguiente escrito:

 

Fue por la mañana y me llamaron por teléfono. Empezaron diciendo los de la Junta de Andalucía que querían hablar conmigo para aclarar, según ellas, mis ideas, porque decían de que estaba yo confundido y equivocado y querían que dijera que había mentido en aquella carta, y que ellas decían la verdad, y negaban rotundamente y decían que ellas no habían dicho nada. Entonces, les dije que no quería verlas, ni hablar con ellas, y ella me dijo que qué haría si le dieran (pidieran) un informe de nosotros, le dije que se espabilara y que no quería hablar más.

 

De fuentes fidedignas tuvimos conocimiento de que por parte de Protección de Menores hubo comentarios al Juez, por estar molestos los técnicos de la intervención de PRODENI “por andar interfiriendo y haciendo entrevistas grabadas a los niños”. No obstante, a partir de ahí fue cambiando la actitud de Protección de Menores con la abuela y sus nietos. Finalmente, después de varios meses de tira y afloja el Juez levantó la medida de alejamiento de los padres, a la vez que la Entidad Pública asumió la tutela con fecha 25 de Mayo de 2003 (ocho meses después de que la abuela los recuperara), que formalizó en acogimiento permanente el  21 de Enero de 2004 (dieciséis meses después).

 

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