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Público.es

 

El jubilado que enseña a los niños a amar los libros

 10/05/2014

Antonio La Cava es un maestro jubilado italiano que recorre las aldeas del sur de Italia con un ingenio obra suya: un "bibliotomocarro', con el que enseña a los niños a amar los libros.

El sonido de un órgano avisa de la llegada a las aldeas de la región de Basilicata, en el sur de Italia, de un carrito azul como si fuera el carro del heladero. Los niños se arremolinan en la plaza del pueblo alrededor del carrito con techo de tejas y chimenea.

"¿Quieres un libro para leer o uno para escribir?", les pregunta. Él lleva libros impresos, y libros en blanco. Los niños suelen preferir un libro para escribir: "¿Quieres uno en blanco o uno que ya tenga el segundo capítulo?'"... Los blancos hay que completar con fábulas que van de pueblo en pueblo.

Al jubilares tras 42 años de enseñanza, La Cava quiso seguir inculcando a los niños la pasión por el libro. Y se le ocurrió crear una biblioteca portátil con una moto de segunda mano que compró.  Es un modelo Ape con el techo de tejas  y una chimenea conectada al escape. A los lados están las estanterías.

Hace once años que comenzó la aventura de su ‘bibliomotocarro'. Contiene 700 libros y recorre con su motocarro 500 kilómetros diarios.

"La lectura debe ser un placer, no un deber", reconoce este maestro jubilado en un reportaje televisivo. Cuestiona que las escuelas se centren en la técnica y no en el placer de la lectura. Él anuncia la alegría de la llegada de su bibliomotocarro con el sonido grabado de un órgano.

 


Libropatas.com

 

El bibliomotocarro: una manera original de promover la lectura

Bibliomotocarro

¿Qué es el bibliomotocarro? Una fantástica biblioteca itinerante sobre tres ruedas con forma de entrañable casita. Se trata de un proyecto personal de Antonio La Cava, un maestro de escuela ya jubilado, que sentía que su misión lectiva  no había finalizado aún. Que el proceso educativo va (o al menos debe ir) mucho más allá de los límites de la escuela, que debe  involucrarse en la sociedad.

Por eso se compró un motocarro azul celeste, lo decoró, y lo llenó de unos 1200 libros infantiles (sobre todo para niños de entre 8 y 12 años). Hace los servicios de cualquier biblioteca, de consulta y préstamos de libros, y cada mes, desde 2003, recorre 500 kilómetros de su región, Basilicata, haciendo 8 paradas en distintos pueblos.

Lo hace de forma totalmente voluntaria, sin ayudas ni subvenciones de ningún tipo. Solo para extender el amor por la lectura, algo que, en su opinión, en los colegios no se está haciendo muy bien: “A menudo el desinterés por la lectura comienza en la escuela, donde se enseña la lectura técnica, pero no se acompaña de amor. Leer debería ser un placer, no una obligación”.

Cuando esta pequeña biblioteca itinerante llega a cada pueblo, se anuncia con el sonido de un organillo, y los niños se agolpan alrededor del motocarro como si vendieran helados. A menudo los niños se llevan los libros, y se ponen a leerlos de inmediato, en las escaleras, en los bancos, algo que, según el profesor, crea una atmósfera mágica. Además siempre le piden “el libro de escribir”, un libro con las páginas en blanco donde pueden escribir lo que quieran: experiencias, reflexiones, cuentos… En la siguiente parada, otros niños continúan esos textos, con historias que, según Antonio, “son siempre maravillosas”.

Una fantástica iniciativa de un profesor con mayúsculas.