

http://www.eldiario.es/theguardian/Necesito-Bana-tuitea-Alepo-sitiado_0_565894229.html
“Necesito paz”: Bana, una niña de siete años, tuitea
desde una Alepo sitiada
La cuenta de Twitter @alabedbana ya tiene más de
28.000 seguidores. Bana y su madre, Fatemah, describen su calvario.
El miércoles pasado, Unicef informó de que unos 100
niños han muerto en las últimas semanas. La cifra no ha hecho más que subir
desde entonces.
Kareem Shaheen - Beirut
04/10/2016

La cuenta de Twitter desde la que una niña cuenta
el día a día de la guerra en Siria.
Cuando Bana al-Abed, una niña de siete años, se despertó de su siesta
vespertina le preguntó a su madre si ya era de día. Los rayos de luz se
colaban por la ventana. Sin embargo, no era luz natural; su barrio se había
convertido en una inmensa hoguera avivada por las bombas de fósforo.
“Cuando nos bombardean, nuestros corazones empiezan a temblar antes de que
lo hagan los edificios”, explica la madre de Bana, Fatemah, en una
conversación por Skype. Su hija está acurrucada a su lado, y se encuentran
en una habitación escasamente iluminada. Durante la conversación se puede
oír el ruido de fondo de las ametralladoras.
En
los últimos diez días, las bombas no han parado de caer sobre lo que queda
de la zona Este de la ciudad de Alepo; los distritos sitiados de la mayor
ciudad de Siria. Los aviones de combate rusos y sirios han provocado una
masacre, con cientos de muertos y más de mil heridos. Los hospitales que
todavía se encuentran operativos están desbordados y de hecho estas
instalaciones también están siendo bombardeadas.

Un bombardeo causa daños irreparables en el mayor
hospital del este de Alepo EFE
Washington y Moscú negociaron un alto el fuego, pero el acuerdo se rompió
tras un intercambio de acusaciones mutuas después de que avionetas rusas o
sirias bombardearan un convoy de ayuda humanitaria que tenía el permiso de
Damasco para entrar en una zona controlada por la oposición. Desde entonces,
los barrios de la ciudad han sido atacados con un arsenal que incluye bombas
rompe búnkeres, barricas llenas de explosivos, fósforo blanco y municiones
en racimo. El objetivo final es que las fuerzas de la oposición se rindan
antes de una ofensiva terrestre.
El
miércoles pasado, Unicef informó de que unos 100 niños han muerto en las
últimas semanas. La cifra no ha hecho más que subir desde entonces.
De
momento, Bana y su madre han conseguido sobrevivir y han utilizado las redes
sociales para describir sus vidas sitiadas. Su cuenta de Twitter, @alabedbana,
ya tiene más de 28.000 seguidores. Empezaron a tuitear el 24 de setiembre,
con el mensaje “Necesito paz”. Desde entonces, Bana y Fatemah han compartido
fragmentos de sus vidas bajo las bombas e imágenes de la masacre en la
ciudad. También han compartido vídeos de Bana pintando con sus amigos o
aprendiendo inglés.
Los
tuits suelen estar escritos en un inglés muy básico; el de una niña que se
esfuerza por expresarse. Los de su madre son más retóricos. También tuiteó
en directo la destrucción de un edificio cercano al suyo y los esfuerzos por
rescatar a los civiles que se quedaron atrapados entre los escombros. The
Guardian ha decidido no
proporcionar el nombre del barrio donde viven.
Perfil de AlabedBana


“Bana me preguntó por qué el mundo parece no oírnos, por qué nadie nos
ayuda”, indica Fatemah cuando habla de las razones por las que decidió
utilizar Twitter para documentar la destrucción que la rodea.
Bana y su hermano pequeño ya no van a la escuela. Antes, la madre iba a la
universidad pero la ruta es cada vez más peligrosa y ha preferido quedarse
en casa y ayudar a los niños con los estudios. Apuntó a Bana a una escuela
local, pero fue bombardeada el año pasado. Y las que siguen abiertas están
demasiado lejos y es peligroso hacer ese trayecto a diario debido a los
bombardeos constantes. Cuando le preguntamos por qué no va a la escuela,
Bana, que estaba recostada, se endereza para responder.
“Ha
sido destruida”, responde.
Fatemah decidió permanecer en Alepo porque pensó que la guerra ya solo podía
durar uno o dos años más y porque esta ciudad es su vida. “No puedes
cambiarte de piel”, indica Fatemah: “aquí vivieron nuestros padres, es
nuestro país, nuestro hogar, el aire que respiramos”.
Ver imagen en Twitter
Bana y Fatemah tienen una
vida dura. Ya no pueden comprar verdura y fruta en el mercado; una de las
consecuencias del sitio que empezó tres meses atrás y que solo se interrumpió
tras una ofensiva rebelde que permitió el paso de unas pocas provisiones.
Disponen de muy poco combustible para los generadores de electricidad, así
que la familia ha instalado paneles solares para tener luz en casa.
La
madre de Bana reconoce que la niña también se ha transformado. La guerra y
los enfrentamientos es lo único que ha conocido desde que nació. Suele
mostrarse ausente y distraída. Poder dormir cuatro horas seguidas sin que
les despierten los bombardeos se ha convertido en un milagro. A la niña le
gustaría poder salir de la casa e ir a la escuela, pero lo único que puede
hacer es quedarse en casa y pintar y jugar con los vecinos.
La
niña vuelve a intervenir: “Somos niños. Nos gusta vivir. Queremos que el
mundo nos oiga”.

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Alepo EFE
En cuanto a su madre, dice que lo único que quiere es que la vida de sus
hijos vuelva a la normalidad, que puedan ir a la escuela, jugar con sus
amigos y volver a sentirse niños. Es por este motivo que decidió documentar
sus vidas a través de Twitter.
“Teníamos grandes planes de futuro para nosotros y nuestros hijos”, explica:
“Los queremos proteger. Nosotros ya pudimos disfrutar de la vida antes de la
guerra pero nuestros hijos, no”.
La guerra “ha terminado con todo lo que tenía que ver con la vida”, indica.
Ahora, asegura, su gran preocupación es si lograrán sobrevivir un día más.
Pocos instantes después, el sonido de una avioneta interrumpe la
conversación de Skype. “Lo más probable es que en unos minutos sobrevuele el
barrio”, explica.
“Creen que los sitiados son terroristas, pero como puedes ver somos personas
normales” afirma. “Somos sirios, somos las personas que vivimos en Alepo”.
Traducción de Emma Reverter
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