ESA PEQUEÑA GRAN NIÑA LLAMADA “PIEDAD”
Son
las 00.30 horas de la madrugada del 3 de mayo. Mi hija pequeña, Piedad, duerme
profundamente. Como, un día más, se embelesa,
mientras le cuento historias, anécdotas
y vivencias, al mismo tiempo, que beso sus mejillas, sus deditos, su nariz.,, Nos
damos besos de mariposas sin dejar de agarrarse fuertemente a mi cuello. Quizás
temiendo que su sueño de ser enteramente feliz se le difumine entre las yemas
de sus dedos, o tal vez, lo
considere aún demasiado inmenso y hermoso para lo que había sido, antes, su
pasado repleto de carencias.
Hoy
no he podido evitar mis lágrimas mientras la contemplaba dormir con su cara de
ángel. Hoy he pensado, más que nunca que será ella la que llore mañana y eso
es lo que me rompe el corazón y me deja sin aliento.
En
este terrible calvario construido por adultos que dictan en nombre de la Ley,
otros en nombre de los “derechos” de los ya mayores…algunos con el
respetable principio de la protección al Menor como título ficticio de un
quehacer diario….en esta inmensa y burda representación donde no caben los
iguales, ni el ponerse en la piel de aquél que no es escuchado, ni se muestra
la mínima caridad hacia el más vulnerable…En medio de este doloroso proceso
se debate y decide el futuro de esa niña que aún duerme en su cama como un
pequeño ángel ajeno a la tempestad.
Se
habla en este duro procedimiento judicial, entre otras acusaciones aún más
desgarradoras, de “pertenencia”
respecto a nosotros sobre ella, y
yo digo, porque ni si quiera lo podremos rebatir, si ese término conlleva sacar
una pequeña adelante, dejar atrás sus ropas comidas y arrancadas por el miedo
del ayer, lograr que su sueño sea estable, enseñarla a comer y disfrutar
compartiendo…sacar su sonrisa al aire, su carcajada segura y firme. Si tenemos
que sentirnos avergonzados por ayudarla a sentirse persona, segura de sí
misma…..¡bendita pertenencia! Dichosos logros. Todos para ella porque ella,
así, lo vale, porque su sufrimiento de atrás esperaba ese milagro que,
incluso los adultos anhelamos en circunstancias aún menos fuertes.
Nuestra
niña, nuestra hija, la pequeña hermana de nuestra otra pequeña niña, duerme
en su cama tranquila hasta hoy, no sé mañana, mientras nosotros, sus padres
nos abrazamos desconsolados e
impotentes ante tanta atrocidad, ante tanta violación, ante una deshumanización
total.
Esta
batalla de adultos ha terminado para ustedes, Sres. de Leyes, que con todo mi
respeto, me atrevo a decirles, porque no puedo evitar sentirme MADRE, que se
olvidan, a veces, de unir el derecho a la humanidad, algo que nos fue
transmitido desde el derecho romano e incluso nos lo puede enseñar el mundo
animal.
Nosotros,
su familia, somos unos ignorantes y minúsculos ante tanto Poder pero no podemos
entender como se incluye la
“expresión del bien superior del menor” con tanta contradicción y se
aplica como concepto, que llevado a
la práctica, afecta a aquél ser vivo sin rostro ni sentimientos.
Esta
pugna inmersa de prepotencias, donde jamás se ha hecho el más mínimo esfuerzo
por entender la actitud de quienes la han amparado hasta ahora, de los que han
hablado por su boca sellada, donde han sobrado acciones de desprecio hacia
nosotros, faltas de respeto y atrocidades hacia nuestra persona e intimidad,
desde el primer pronunciamiento, esta lucha por dejar bien claro como es esa
pared de piedra de infranqueable ha
acabado ya.
No
nos queda más que decir “respetamos las decisiones judiciales” y quizás
podamos decir “pero no las compartimos”, más, no creo que se nos permita añadir.
Pero
lo más doloroso es que ahora empieza LA GRAN PENA Y SUFRIMIENTO, EL DESGARRO,
LA DECEPCIÓN, EL ABANDONO, LA TRAICIÓN HACIA ESA NIÑA QUE AÚN DUERME REPLETA
DE PAZ EN SU CAMA.
COMIENZA
AHORA SU PESADILLA Y SU CONDENA, SU MINÚSCULA
CABEZA VA A RODAR HASTA LO MAS HONDO DE LA DESOLACIÓN.
Quizás
sería más fácil decir para nuestra supervivencia que nos vamos olvidando poco
a poco de ella, pero es tanto lo que la queremos, que nuestro corazón se rompe
con el suyo. PEDIMOS PERDÓN POR SENTIRNOS PADRES, POR CONOCER A NUESTRA PEQUEÑA
NIÑA E INTENTAR PROTEGERLA DE LA ÚNICA
FORMA QUE CONOCEMOS.
La
hemos visto crecer y ELLA CONFÍA EN NOSOTROS y ese es el mérito de una niña
pequeña y asustada que un día llegó a nuestro
hogar.
NO
LA OLVIDAREMOS JAMÁS.
LLORAREMOS CADA DÍA EN SILENCIO CON CADA LAGRIMA SUYA, CON CADA GRITO DE
IMPOTENCIA, CON CADA DESGARRO…
Pregúntenle
al AQUÉL que está más arriba,
bajo qué
conceptos se puede causar tanto dolor a un inocente porque nosotros no lo
podemos asimilar.
Descríbannos
también, porque para esto no
existe un diccionario capaz de traducirlo, que se le puede decir a nuestra hija
para que entienda que “por su bien superior” se le arranca a su familia en
peso, esa con la que soñó más de tres años y medio y llegó a pedirla en su
carta de Reyes más de una vez. INTENTEN, que no llore el día que se le caiga
su primer diente, su paletita , que cada día se la enseña a papá para hacerle
prometer que será su ratón Pérez mágico. Porque por mucha dulzura,
especialistas, palabras repletas de psicología, la mujer que va a ser ESTA
PEQUEÑA mañana, lo verá real y duro como es, si su enfermedad y su aguante le
permiten llegar a mañana dignamente.
Ella
no sabe de cláusulas, ni de leyes, sólo sabe de abandonos. Su pequeño
entendimiento no la lleva más allá del amparo del que goza hoy. Ella conoce ya de lealtades, sabe el significado de la honradez,
tiene y se ha forjado de buenos principios.
--------------------------------------------------------------------
Eres,
has sido y serás siempre la sonrisa dibujada después de la pena, la luna
alcanzada con lágrimas, eres junto a tu hermanita, toda una lección para quien
sepa LEER.
QUE
DIOS TE BENDIGA. Y TE DEN LOS ÁNGELES QUE VELAN POR TI LO QUE LOS HOMBRES TE
HAN ARREBATADO.
Ojalá
puedas olvidarnos, por lo que te queremos y seamos nosotros solos los que
lloremos POR TI.
MAMA,
PAPA, TU HERMANITA Y TODA TU FAMILIA Y CUANTOS HAN VISTO EN TI, EL ROSTRO DE LA
INFANCIA.