Piedad lleva más de un mes viviendo en un centro de menores de Tenerife
La niña, que ingresó
el 10 de mayo pasado en un CAI tinerfeño, "está bien y se está
trabajando con el entorno familiar para su reintegración con su madre biológica".
Esta es la única información facilitada por la Dirección del Menor, mientras
que Prodeni insiste en el "aislamiento afectivo" al que está
sometida.
I.N., S/C de Tenerife, Diario EL DIA 14/06/2007
"Piedad está bien y se está trabajando con su
entorno familiar". Es todo lo que se puede saber de la pequeña de cinco años,
que pasó de una familia de acogida el pasado 10 de mayo a ingresar en un centro
de menores, en cumplimiento de una sentencia de la Audiencia Provincial de Las
Palmas. Si bien el auto judicial decía que la niña debía ingresar en un
centro de Las Palmas, por motivos que se desconocen, salvo para la Dirección
del Menor y la propia Audiencia que ha modificado su criterio, la niña sigue en
un centro de Tenerife.
"Hay que dejar trabajar a los
profesionales", que lo están haciendo con la niña y con la familia biológica,
expresaron ayer a este periódico fuentes de la Consejería de Empleo y Asuntos
Sociales, que recordaron la decisión de este departamento de no hablar más
sobre este caso.
Las mismas fuentes reiteraron, una y otra vez, que la
niña está bien, que se sigue trabajando con ella para su reintegración
familiar, y que se siguen las pautas para este tipo de casos.
Por otra parte, de por qué la niña no es trasladada
a un centro de Las Palmas, tan sólo se sabe que la Audiencia expresó su
conformidad a que no sea así "mientras se esté trabajando con la niña y
no esté preparada".
Por su parte, la asociación en defensa de los niños
Prodeni, que ha tomado el caso de "Piedad" como auténtico
"caballo de batalla" dentro de la acción de la entidad a nivel
nacional, reiteró ayer su opinión de que, cuando se cumple un mes de la
permanencia de la niña en un centro de menores, sigue "aislada de su mundo
afectivo, del que sigue sin tener ninguna noticia, como si su mundo se lo
hubiese tragado la tierra".
En un escrito dirigido a las administraciones
canarias, Prodeni refleja el problema de Piedad desde el punto de vista psicológico
y el jurídico, para concluir que "se mire por donde se mire esta persona
carece de derechos y sufre maltrato institucional, quedando así desacreditada
la institución judicial, pero también la del Menor, y, por extensión
perjudicados todos, pues no es de recibo que en un Estado de Derecho con garantías
constitucionales y jurídicas suficientes, una ciudadana canaria de casi seis años
se vea recluida en contra de su voluntad, de sus intereses y de sus
necesidades".