PRODENI

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Un año sin Piedad
 
Canarias 24 horas.com,  jueves, 08 de mayo de 2008

Arnaldo Tejera   

Tenerife/ Este 10 de mayo se cumple un año en que Piedad y su familia preadoptiva fueron separadas. Un año en el que, Soledad, la madre que acogió a la menor ha tenido que soportar juicios y pagar diversas multas por oponerse a entregar a la niña. Aún así, lo que más le ha dolido es el "daño moral" que le han hecho las instituciones. A fecha de hoy, sólo se sabe a través de una resolución judicial que Piedad se encuentra con su madre biológica pero no existen informes por escrito que avalen que la niña está bien. Al menos no para Soledad y los suyos.

Carta de Soledad Perera a Piedad

 
CANARIAS24HORAS.COM habló con Soledad para saber cómo ha transcurrido el caso. Ella ha preferido no hacer declaraciones hasta tanto su situación legal  esté estabilizada. Aún así, si pudo informar que nada sabe de la menor y que continuará su lucha para hacer que prevalezca los derechos de “Piedad”.

La asociación humanitaria estatal PRODENI, ha estado muy de cerca siguiendo el caso desde sus inicios con el fin de defender el derecho de la niña. Su portavoz, José Luis Calvo, manifestó a esta redacción que el procedimiento llevado a cabo por las instituciones responsables ha hecho que tanto la asociación como la familia preadoptiva mantengan serias dudas sobre la realidad familiar y personal de Piedad.

C24H: ¿Qué noticias tienen del caso Piedad actualmente?

José Luis Calvo: Según un auto de 15 de febrero de 2008 del Juzgado nº 5 de Familia, de Las Palmas, la niña está con su madre biológica y está bien, cuestión, ésta última, que en el citado auto se remite únicamente a información telefónica de la Dirección General de Protección del Menor, al haber omitido intencionadamente la Entidad Pública información documentada que lo acredite. Me explico. Con fecha 23 de enero de 2008, el Juzgado de Familia reiteró en una providencia a “Menores” una petición anterior reclamando los informes de la niña entre el 22 de junio y el 31 de octubre de 2007, con el fin de proceder a la resolución de ejecución de sentencia y dar por finalizado el procedimiento de entrega a la madre biológica, pero el Gobierno Canario, de nuevo, hizo caso omiso, y el Juzgado se quedó sin la prueba documental exigida, conformándose la titular del mismo con una simple e indocumentada comunicación telefónica de Menores sobre que la niña estaba bien, algo sorprendente, primero, porque “Menores” ocultaba información por escrito al Juzgado, y segundo, porque la Jueza de familia, a pesar de haberlo requerido expresamente por medio de providencias judiciales, aceptaba la negativa de facto de la Entidad Pública y se conformaba con una simple información telefónica. Todo esto nos hace mantener serias dudas sobre la realidad familiar y personal de Piedad. Dudas que ya nos venían persiguiendo, pues nos habían llegado algunos datos fiables de fuentes internas, contradictorios con la versión oficial de que todo iba bien.

C24H: ¿Conocen del paradero exacto de la niña y su estado de salud y anímico?

JLC: Como queda dicho, la resolución judicial de 15 de bebrero afirma que Piedad está con su madre y que está bien. Toda la información sobre su estado anímico y de salud queda reducida a esa simple consideración que hace la titular del Juzgado y que no está basada en prueba documental alguna, nada más que en una simple información telefónica, inexplicable si tenemos en cuenta que en el ámbito judicial y en el administrativo los expedientes se nutren de informes debidamente identificados y firmados. ¿Por qué no en este caso?. Por un lado no existen informes por escrito que avalan eso de que la niña está bien, y sí existen ¿Por qué se ocultan? ¿Qué hay de malo en darlos a conocer a las partes? ¿Por qué silencian al Juzgado? ¿Por qué el Juzgado acepta esa falta de transparencia procesal?. Por otro lado, dicen expertos y literatura científica consultada que un caso así no se resuelve enigmáticamente con un “está bien” o con un “todo marcha sobre ruedas”. Que está garantizado el trauma y el trauma de por vida aunque se haya recibido la oportuna terapia de consuelo. Piedad ha sido sometida a una terapia de modificación de afectos. Se le ha hecho tragar que su feliz pasado había dejado de ser, un cuento que se había terminado, y un niño tiene que sobrevivir a cualquier holocausto y saber adaptarse, pero el trauma de separación no se habrá de superar tan fácilmente. Que un técnico diga que con las condiciones dadas la niña está bien o está feliz, o que lo diga una jueza basándose en una llamada telefónica, no les exime de la más absoluta ignorancia en el conocimiento de la psicología infantil y elemental humanidad, pues contradicen la opinión de los expertos y la literatura científica.

C24H: ¿Desde su asociación qué se está haciendo para ayudar a la madre preadoptiva de Piedad?

JLC: Nuestra ayuda es básicamente moral y solidaria. La seguimos apoyando. No la hemos dejado ni un instante porque estamos convencidos de que, al igual que la niña, ha sido injustamente tratada y algún día, que confiamos será pronto, tendrá que ser rehabilitada desde las instituciones.

C24H: ¿Han estado en contacto con Soledad? ¿Cómo se encuentra ella, qué les ha dicho?


JLC: Estamos en contacto permanente con Soledad y lo estábamos antes de que se llevaran a Piedad, y en mayor medida después de aquel fatídico 10 de mayo. La retirada de la niña causó una honda conmoción en el núcleo familiar felizmente constituido, no sólo en Piedad a quien se arrebató de un plumazo el rico mundo de relaciones personales, su querido paisaje… también el resto de las personas que fueron su única familia. Imagine que se pretenda arrancar un trozo de un muro hecho de hormigón armado, pues un destrozo semejante se produjo en esta familia, en especial en Soledad, pero también en la otra niña de 9 años y en el resto. Es como si para llevarse una flor se destrozara un jardín. Eso es lo que se ha hecho aquí con absoluta desconsideración judicial y administrativa. Para Doña Elena del Corral, la Jueza de Familia, en ese hogar no había más que piezas separadas, no quiso ver ni cohesión ni sentimientos (por un lado Soledad y por otro lado una menor). El Juzgado despreció la existencia de los vínculos y afectos acreditados por numerosos informes. Si es que así lo dijo en una providencia “Soledad no tiene una hija, sólo es una menor”, lo mismo que si se le dijera a Piedad “Soledad no es tu madre, es sólo una mujer”. Soledad lo ha pasado muy mal y lo sigue pasando mal. Para los jueces eran únicamente sentimientos posesivos, pero el mundo de Piedad, su hogar de La Orotava, se nutría de un profundo amor. Piedad no era una pieza separada y al llevársela se dañó a todo el conjunto.

C24H: ¿Continúa siendo un misterio la situación legal de la menor?


JLC: Según el auto de 15 de febrero antes comentado, Piedad, legalmente, pertenece a la madre biológica. En ese sentido no hay ningún misterio. El misterio está en el proceso habido desde que fue retirada y en el modo de dar por finalizado el procedimiento después de que Menores se hubiera negado reiteradamente a remitir al Juzgado los informes por escrito de la evolución de la menor desde el 22 de Junio al 30 de Octubre de 2007. Una opacidad que nos genera muchas dudas.

C24H: ¿Cómo está la situación legal de Soledad?


JLC: Se sabe que ha sido condenada por un delito de desobediencia en la entrega de Piedad y al pago de diversas multas. Es un asunto que todavía no se ha cerrado, aunque sus abogados están en ello. Pero, con todo, no es esto lo que preocupa a Soledad. No exagero si digo que más bien le despreocupa. Lo que la tiene herida y con el alma mutilada es el daño moral horroroso que hicieron unas instituciones actuando pretendidamente en beneficio de la menor.

C24H: ¿Durante todo este año en que apartaron a Piedad de Soledad cree que la Administración ha actuado prudentemente en el caso?


JLC: Ha actuado con absoluto desprecio con una familia a la que la Administración había acudido para adoptar a Piedad y que luego, cuando llegaron mal dadas, arrojó como una colilla. Con la niña se actuó igualmente con desprecio a sus derechos de persona. Fue un objeto en sus manos. No se la escuchó, se le impuso. Es verdad que había una sentencia judicial que ordenaba su ingreso en un centro, pero la Administración no puede actuar como un verdugo. Tiene sobre sí la responsabilidad de proteger a los niños, de asegurar su bienestar, y no era precisamente protección o bienestar lo que ella recibió, al ser privada de todo referente de su querido mundo, haciéndole vivir un tsumani en su vida, devastador y definitivo. Eso es lo que achacamos a “Menores”, que la hubiera maltratado por su cuenta, no por cuenta judicial, que no confundan.

C24H: ¿Cree que el trato recibido a Piedad ha sido justo?


JLC: No ha sido escuchada, ni sus intereses personales han sido tenidos en cuenta, y eso que le asistían plenas garantías judiciales bajo la cobertura de la Convención de los derechos del Niño, de la ley de Protección Jurídica del Menor. De ahí ha derivado el posterior maltrato, imposición de la separación, de la vuelta a un centro de menores, del aislamiento e incomunicación de su querido entorno, de la manipulación de los mensajes (los por qué a su aislamiento, a su futuro, a la ruptura definitiva con el pasado) y de lo que se le habrá dicho respecto a Soledad (los “ya no te quiere” o “no pregunta por ti” o “no eran buenos”… tratamiento común en las Islas y en la península)

C24H: ¿Llegaron a tener noticias en torno al caso una vez retirada la niña?

JLC: De forma directa y oficialmente, no. Hubo absoluta cerrazón. Incluso la Jueza de Familia ha concluido el procedimiento sin los informes de junio a octubre de 2007, que menores se ha negado a remitir. Pero hemos sabido algunas cosas bajo cuerda en aquel tiempo respecto del que Menores se niega a informar por escrito. La versión oficial dice que la relación con la madre biológica fue viento en popa, sin embargo nosotros tuvimos conocimiento de que al menos durante tres semanas llegaron a suspenderse las visitas porque perjudicaban a la niña. Dice también que Piedad está con su madre desde mediados de junio, sin embargo, fuentes bien informadas de la propia base institucional nos aseguraron que a 30 de julio la niña continuaba en el centro de menores de Santa Cruz de Tenerife, y que las visitas seguían suspendidas ¿Quién dice la verdad? Desde luego, Menores, nos merece poca credibilidad una vez que niega al juzgado información por escrito sobre aquel tiempo.

C24H: ¿Ha habido alguna presión por la causa de Piedad? ¿Qué trato han recibido ustedes de las instituciones?

JLC: Respecto a Soledad ya queda dicho y explicado. En cuanto a otros sabemos lo que se hizo público a los pocos días de llevarse a Piedad, las amenazas y avisos para navegantes de los magistrados de la Audiencia Provincial de Las Palmas contra los medios de comunicación, entidades y personas que se habían involucrado en un trato a favor de la niña, pero también nos constan los avisos y advertencias desde la Dirección General de Protección de Menores, menos públicas e igualmente contundentes, también hacia dentro para controlar cualquier fisura informativa sobre la situación de la niña, notándose un cierto repliegue general. No ha sido el caso de Prodeni, ni de algún que otro medio informativo incluido Canarias 24 Horas, aunque a nosotros se nos ignoró, no respondiendo a ninguno de nuestros escritos.

C24H: ¿Cuáles son las próximas acciones que se van a emprender en este caso?

JLC: El caso Piedad no está ni mucho menos cerrado. Ahí sigue Prodeni, ahí sigue la Plataforma de apoyo. Se está trabajando para erradicar tanto ocultismo y opacidad como sigue habiendo en el sistema de Protección de Menores (no únicamente en Canarias) y por una Justicia para los niños y niñas (no contra los niños y niñas) con formación y recursos. En cuanto a Piedad algo está previsto, aunque preferimos ser prudentes y callárnoslo por ahora. Si alguien ha creído que apabullando a Soledad o amenazando a quienes se hayan pronunciado a su favor, esto es asunto concluido, está muy equivocado, pues vamos a seguir apoyando su causa porque también es una causa general, porque queremos que sean erradicadas de la acción de la Justicia prácticas obsoletas que atropellan y vulneran flagrantemente los derechos del niño – tal ha sucedido con Piedad- dicho así con todos los respetos, pero sin omitir ni una palabra. No estamos hablando de desobediencia, ni de falta de respeto, únicamente del sometimiento al imperio de la Ley, y la ley es clara y concluyente al garantizar principios y derechos a los niños y niñas, en cuanto a que la persona niño/niña y sus circunstancias debe ser una cuestión en si misma preferente a la hora de emitir una valoración y posterior decisión sobre su destino, en modo alguno supeditado a interés de parte, como sucedió con la pobre Piedad.