PRODENI

Ir a Página principal

 

UNA SENTENCIA DEL TRIBUNAL SUPREMO SIENTA DOCTRINA EN TORNO AL PRINCIPIO JURÍDICO DEL INTERÉS SUPERIOR DEL NIÑO AL QUE LOS INTERESES DE PARTE TIENEN QUE QUEDAR SUPEDITADOS

 EL CASO “PIEDAD” EN CANARIAS PUEDE DAR UN GIRO COPERNICANO

 10.10.09

 Parece una perogrullada que trece años después de la reforma del Código Civil y a diecinueve de la ratificación por España de la Convención de los Derechos del Niño, haya de venir la Sala de lo Civil del Tribunal Supremo a fijar los criterios que han de tenerse en cuenta en la aplicación del principio jurídico del “interés superior del menor”.

 ¿Es que no quedaba claro en la ley el significado de tal principio que en la Convención de los Derechos del Niño es nada más y nada menos que la plena satisfacción de sus derechos?

 ¿Es qué cabía alguna duda en ciertos jueces, magistrados, fiscales y, añadimos nosotros, autoridades administrativas, respecto a que en la aplicación del interés superior del niño los demás intereses de parte tenían que quedar supeditados?

 Pues, por lo visto hasta ahora y por lo que la propia sentencia del Supremo nos relata, efectivamente, había jueces, magistrados y autoridades administrativas que se saltaban a la torera la correcta interpretación de tal principio en cuanto a que en no pocas ocasiones y algunas tan sonadas como el caso del Niño de El Royo, o el de Piedad, o aquel de la Niña de Benamaurel, se adoptaban medidas justamente contrarias al interés de los menores ocasionándoles notorios perjuicios, ante el evidente alarmismo social.

 Así, jueces, Magistrados, Fiscales, Autoridades administrativas anclados en un pasado jurídico y más puestos en derecho romano que en el derecho actual, han tomado decisiones que han dañado y perjudicado a las personas de muchos niños y niñas en este país al haberlos tratado como objetos de litigio, desvistiéndolos de humanidad y no haber querido tener  en cuenta sus circunstancias personales, negándose a valorar las consecuencias positivas o negativas de las medidas a adoptar.

 Piedad en Canarias es víctima por excelencia de una acción judicial que atropelló sus derechos al haberla arrancado del feliz mundo afectivo que había logrado alcanzar después de largos años de internamiento en centros de menores por la incapacidad de la parte biológica para criarla, y que la devolvió de nuevo “al arroyo” de su desgracia entregándola a una madre tan incapacitada como de principio, terminando otra vez  en un centro de menores (el cuarto en su corta vida de 8 años) donde actualmente vegeta sometida a total orfandad, y a quien se sigue privando de contactos con el mundo afectivo injustamente arrebatado.

 Pues bien, la sentencia del Tribunal Supremo que fue dictada para responder al recurso de casación sobre el caso de una niña toledana, es un varapalo en toda regla a lo acontecido con PIEDAD y creemos que habrá caído como un jarro de agua fría sobre la conciencia de jueces, magistrados y fiscales que se las verán y desearán para poder justificar a partir de ahora que con PIEDAD se atuvieron al principio de legalidad y no conculcaron los derechos de la menor.  

Enlace a la Sentencia del Tribunal Supremo sobre el caso:  

Sentencia del Tribunal supremo Nº: 565/2009 de 31/07/2009