PRODENI

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Siempre ha sido necesario, pero hoy es más que evidente la necesidad de informar y alertar a niños y niñas para prevenir  el "acoso amigo" de individuos de su entorno más próximo y ajeno cuando emitan señales inequívocas de querer traspasar ciertos límites. Debe la familia encargarse en que sepan reaccionar buscando protección y denunciándolo, pero también el sistema educativo desde la más tierna infancia (el cuento de Caperucita Roja cumplía su misión en otras épocas). Y desde el Estado mucha atención a esto y políticas de choque.

 

https://www.diariosur.es/costadelsol/arrestan-hombre-anos-20181221224521-nt.html

 

Arrestan a un hombre de 63 años por intentar que una menor se fuera con él en una furgoneta en Arroyo de la Miel

La adolescente, de 13 años, pidió ayuda a una mujer con la que se cruzó, que se hizo pasar por su madre ante el individuo para ahuyentarlo

JUAN CANO y ALVARO FRÍAS 
Málaga Viernes, 21 diciembre 2018

Arrestan a un hombre de 63 años por intentar que una menor se fuera con él en una furgoneta en Arroyo de la Miel

Un hombre de 63 años y de origen sudamericano ha sido detenido por la Policía Nacional en Benalmádena acusado de intentar reiteradamente que una menor se fuera con él en su furgoneta. La intervención de una mujer, quese hizo pasar por la madre de la adolescente cuando ésta le pidió ayuda, supuestamente frustró sus pretensiones.

Los hechos sucedieron el miércoles, sobre las 8.15 horas, en una avenida del núcleo poblacional de Arroyo de la Miel. La menor, de 13 años, estaba parada en la acera delante de un bloque de pisosesperando a que una amiga bajara de casa para ir juntas al instituto, como suelen hacer cada mañana. En esas, un hombre detuvo su furgoneta enfrente de ella y, según la versión de la adolescente, le dijo: «Ven, que te voy a llevar». Al parecer, como ella no le hizo caso, se bajó del vehículo y cruzó hacia donde ésta se encontraba mientras le insistía en que se fuera con él.

Al ver que se aproximaba a ella, la menor cruzó la calzada para pasar a la acera de enfrente, pero «lo hizo en diagonal, intentando distanciarse de él», relata el abogado José Ríos, que representa a la familia en la denuncia y en el proceso judicial abierto a raíz de la detención. Según esta versión de los hechos, la menor aceleró el paso para alejarse lo máximo posible del desconocido. «Ella pensó que se iba a marchar, pero el hombre cogió la furgoneta, dio la vuelta y comenzó a circular en paralelo a ella», añade el letrado, quien precisa que, desde el vehículo, seguía repitiéndole que se subiera, que él la llevaba.

En ese momento, la adolescente, que empezaba ya a correr, se cruzó con una mujer de unos 55 años que se dirigía a su trabajo, a la que le dijo que un hombre la estaba persiguiendo. Justo detrás, apareció la furgoneta con el individuo al volante. La mujer reaccionó inmediatamente y se hizo pasar por la madre de la menor, pidiéndole al individuo que se marchara de allí. «Actuó de forma impecable. Ella impidió que pudiera haber sucedido algo. La familia está muy agradecida», apostilla Ríos.

Sin separarse de la joven y sin perder de vista la furgoneta, que se alejaba del lugar, la mujer pidió ayuda a un conocido que también pasaba por allí, que fue quien llamó a la sala del 091 de la Policía Nacional. El aviso de un «posible intento de secuestro» de una menor tuvo una respuesta inmediata: un par de minutos después ya había una patrulla allí.

Mientras los agentes se entrevistaban con la adolescente y con los dos testigos, vieron cómo la misma furgoneta aparecía de nuevo por la calle. Los policías interceptaron al conductor, que además mostraba signos de encontrarse bajo los efectos del alcohol. Según el abogado de la familia, en la prueba, que se realizó una hora después, arrojó una tasa que casi triplicaba el máximo permitido, cuyo límite genérico es de 0,25 miligramos por litro de aire espirado.

Los agentes se llevaron al hombre detenido por la alcoholemia y la situación de acoso a la que supuestamente había sometido a la menor. En comisaría, se acogió a su derecho a no declarar. Y ayer, en el juzgado, «pese a que lo reconocieron tanto la víctima como los dos testigos», matiza Ríos, el individuo proclamó su inocencia y alegó que se estaban confundiendo de persona. Finalmente, el juez lo dejó en libertad, investigado por un delito de coacciones y con una orden de alejamiento respecto a la adolescente. «La niña lo está pasando muy mal. Sufrió un ataque de ansiedad y lleva dos días sin dormir», concluye el letrado.