El Correo.com
 
 

La Iglesia polaca culpa de los abusos sexuales del clero a los padres de las víctimas

Su portavoz relaciona los casos de pederastia con el divorcio porque «es un gran perjuicio para el niño y lo debilita frente al delincuente sexual»
 

09.10.13
 
PACO SOTO | VARSOVIA.
 

El presidente de la Conferencia Episcopal de Polonia, monseñor Jozef Michalik, aseguró ayer que los padres tienen su parte de responsabilidad en algunos casos de abusos sexuales a menores cometidos por miembros de la Iglesia católica. El prelado realizó estas polémicas declaraciones en medio del escándalo de pederastia que se ha desatado en el país y que salpica a esta poderosa institución. Se trata de dos curas polacos que residen en la República Dominicana y que han sido acusados de haber cometido abusos de menores. Los dos presuntos pederastas son Jozef Wesolowski, antiguo nuncio apostólico del Vaticano, y el sacerdote Wojciech Gil, que está siendo buscado en estos momentos por la Interpol.

Para hacer frente a esta crisis, el secretario general del episcopado, Wojciech Polak, pidió en un primer momento perdón a las familias de las víctimas y declaró que la Iglesia trabaja sobre un programa de lucha contra la pederastia. No es frecuente que la cúpula de la Iglesia católica polaca haga declaraciones públicas de esta naturaleza. Pero las palabras de Polak quedaron ayer en un segundo plano tras las declaraciones de Jozef Michalik. «Muchos casos de acoso sexual habrían podido ser evitados si las relaciones entre los padres hubieran sido sanas», insistió el presidente de la Conferencia Episcopal.

Pero el prelado fue aún más allá y justificó su afirmación diciendo que «muchas veces oímos decir que las actitudes inapropiadas o los abusos se manifiestan cuando el niño que busca amor se pierde a sí mismo en esa búsqueda y arrastra a otro hombre». Michalik deploró los casos de abusos sexuales cometidos por clérigos, «que nadie, ni la Iglesia ni ningún hombre de Iglesia, puede aceptar», pero relacionó el auge de estas prácticas ilegales y criminales con la existencia del divorcio en su país. A su juicio, la ruptura del matrimonio golpea psicológicamente a los menores de edad. «Cuando los padres se divorcian, los corazones de los niños quedan heridos. Un divorcio es un gran perjuicio para el niño. Pero no hay que olvidar, sin embargo, que el acoso sexual también es un gran mal», dijo Michalik.

Algunos medios locales han denunciado numerosos casos de abuso de menores cometidos por sacerdotes en los últimos años, pero casi ninguno de ellos había causado hasta ahora verdadero escándalo en un país muy conservador, donde el 95% de la población se declara católica y la Iglesia sigue teniendo un gran poder ideológico y una influencia social notable.