La Voz de Galicia

 

Niños gallegos figuraban entre los objetivos de la red de pederastia

Los investigadores destacan la crudeza de las aberraciones que planeaba la organización

redacción / la voz

09 de julio de 2013 

Al menos uno de los niños que figuraban entre los objetivos de la red de pornografía infantil desarticulada por el Cuerpo Nacional de Policía era gallego, según fuentes cercanas a los investigadores, que no descartan que hubiese algún menor más residente en Galicia en el punto de mira de los supuestos pederastas, a quienes, según los casos, se les imputan los delitos de proposición para el homicidio, agresión sexual, abuso sexual, corrupción de menores, trata de seres humanos y tenencia de pornografía infantil.

Cuatro de los ocho arrestados en la operación son gallegos: uno trabaja en una tienda de ropa en A Coruña; otro en la factoría de Inditex, en Arteixo; el tercero reside en Vigo, y el cuarto trabaja en un taller en Bueu. Los tres primeros fueron encarcelados y el cuarto quedó libre con cargos, aunque ayer estaba previsto que el vecino de Vigo fuese también liberado. Según algunas fuentes, el juzgado no autorizó a la policía el registro de su domicilio.

Las intenciones de la red impresionaron a los policías, como explicó el delegado del Gobierno en Galicia, Samuel Juárez: «Chamou a atención dos investigadores a extrema crudeza dos feitos, das conversas entre eles nas que planteaban aberracións con menores, incluso con menores do seu entorno familiar. Sorpresa pola crudeza e gran depravación dos feitos».

Un próximo secuestro

Pese a que la operación comenzó hace un año y la policía tenía vigilados a los sospechosos, el arresto no estaba previsto todavía. Los agentes querían más pruebas. Pero de pronto descubrieron que el secuestro de uno de los menores sobre los que la banda de pedófilos tenía puestos sus ojos podría cometerse en breve. Eso aceleró la operación.

Poco de lo que en realidad pudieron hacer con los menores o hasta dónde estaban dispuestos a llegar. Los investigadores tienen que averiguar si las aberraciones, confesiones y planes interceptados a los detenidos en Internet o en conversaciones telefónicas eran producto de su imaginación o son reales y si estamos ante un grupo organizado con una larga lista de víctimas.

El único coruñés detenido y a quien más apuntan las focos es Arcángel de Torres, por quien la operación recibe el nombre de Arkángel. Él negó en su declaración haber participado en abuso, acoso o agresión a menores. Ni se le pasaba por la imaginación llevar a cabo esas barbaridades que se decían entre ellos, declaró ante el juez. Asumió, arrepentido y avergonzado, haber participado en las conversaciones de la red, pero nunca pensó en ejecutar plan alguno que incluyese hacer daño a un niño ni cometer un secuestro.

Para la policía, son solo excusas. Los investigadores cuentan con folios y folios de transcripciones de conversaciones entre él y el resto de los detenidos. Y si un nombre aparecía más que cualquier otro era el de Arcángel de Torres, un hombre del mundo de la moda, con tienda en la céntrica calle Torreiro de A Coruña, y de una familia muy conocida en la ciudad. En su árbol genealógico aparecen los nombres de Carlomagno o de Fernando I de León y Castilla.

En las conversaciones grabadas a los detenidos hablaban de someter a críos a prácticas sádicas y orgías. En una de ellas preveían arrancarle los dientes para evitar que el menor pudiera morderles durante la agresión sexual. También planeaban drogarlo para que no recordase los abusos; si bien alguno apostaba por matarlo directamente.

Los investigadores dicen estar convencidos de que los ahora imputados tenían planeado llevar a cabo todo tipo de perversiones. Para ello, se organizaron y repartieron los papeles. Así, unos se encargarían de «seleccionar víctimas entre los menores de su entorno. Aunque también barajaban la posibilidad de traerlos del extranjero de familias marginales».

Información elaborada por A. Mahía, G. Lemos y J. M. Pan

 

«No hay un perfil de pedófilo, puede ser cualquiera»

El psicólogo clínico Miguel Cueto afirma que hay que fomentar el vínculo entre padres e hijos

m. cedrón

redacción / la voz  09 de julio de 2013

 

Que un pedófilo pueda rondar a un menor es un temor constante entre los padres. Mayor es todavía el miedo a que acabe convertido en pederasta si comete un delito sexual. Cómo prevenir o cómo blindar a un hijo ante personas con ese perfil es la gran pregunta que les ronda la cabeza. La respuesta la da el psicólogo clínico, director de Cepteco y Máster en Sexualidad Humana y Sexología, Miguel Ángel Cueto, que avanza que lo mejor es «estrechar el vínculo entre padres e hijos para que los pequeños tengan la suficiente confianza como para contar cualquier cosa».

-¿Contar qué?

-Lo que vean extraño porque muchas veces el abusador suele tener relación con la familia o incluso ser parte de ella, un padrastro u otro familiar cercano...

-Un pedófilo puede no acabar convertido en pederasta.

-Para que haya un delito de abuso tiene que haber varios factores conjugados. Debe haber coacción, fuerza, sorpresa, engaño, una diferencia de edad de entre cinco y diez años... Las conductas de abuso pueden ser con contacto o pueden carecer de él. Luego hay que tener en cuenta que no hay un perfil de pedófilo, puede ser cualquiera. Lo único es que más del 85 % son hombres. Cualquier hombre puede tener el deseo. Algunos tienen únicamente fantasías, pero no llevan a cabo el delito. No es delictivo, no cometen pederastia. Otra cosa es utilizar al menor.

-¿Cómo habría que tratarlo?

-Hay personas que tienen deseo por los menores, cuando no lo pueden evitar lo consultan porque quieren ayuda. Hay que hacer una evaluación y ver cómo es el autocontrol que tienen para poder ayudarles a superar ese tipo de problemas. Hay tratamientos para prevenir el deseo, pero creo que es mejor una terapia psicológica. Hay que evitar el riesgo, modificar hábitos de conducta...

-El problema es que con las redes parece agravarse.

-Internet da una mayor facilidad a la hora de hacer relaciones a través de las redes sociales. El adulto puede pasar por otro niño. Los padres deben vigilar las redes.

-¿Es esto ya un problema importante?

-Es bastante importante porque la incidencia de casos de abuso en España es de entre el 19 y el 22 % de niñas, mientras que el porcentaje baja a entre 16 y 15 % entre los niños. Lo corroboran varios estudios.

El año pasado se encontraban en trámite en los distintos juzgados españoles un total de 281 diligencias previas por la utilización de menores con fines pornográficos. Según la última memoria de la Fiscalía General del Estado, en Galicia estaba judicializadas por ese delito un total de 36 causas, la mayoría en las provincias de A Coruña (25) y Pontevedra (7). Las otras cuatro se reparten por igual en las de Lugo y Ourense.

Se trata de una modalidad delictiva cuyo crecimiento guarda una clara relación con el desarrollo de las tecnologías de la información y que guarda una relación directa con la proliferación de los teléfonos móviles de última generación entre niños y jóvenes.

La respuesta penal

El delito de acceso a niños con fines sexuales a través de las tecnologías de al información se encuentra castigado en su modalidad básica con la pena de prisión de uno a tres años o multa de 12 a 24 meses. En su modalidad cualificada con esa misma pena en su mitad superior, esto es, pena de prisión de un año y seis meses a tres años o pena de multa de 18 a 24 meses.

Cuando los autores o cómplices de este delito son los ascendientes, tutores, curadores, guardadores, maestros o cualquier otra persona encargada de hecho o de derecho del menor, sus respectivas penas se aplican en su mitad superior, según el Código Penal vigente.