PEDERASTIA EN LA IGLESIA
CARTA
DE PRODENI AL PAPA BENEDICTO XVI
17 de
Julio de 2007.
A SU
SANTIDAD EL PAPA, BENEDICTO XVI
Santidad:
José Luis Calvo Casal, en calidad de
portavoz de la asociación española PRODENI (PRO DERECHOS DEL NIÑO Y LA NIÑA)
de ámbito nacional, declarada de utilidad pública, y domiciliada en ...., ante
Su Santidad el Papa, desea exponer lo siguiente:
Que los medios de comunicación españoles
han recogido estos días la noticia de la condena del Tribunal Supremo a un cura
de 74 años, Rafael S. N., por abusar sexualmente de un menor entre los años
1999 y 2001, declarando responsable civil subsidiario al Arzobispado de Madrid,
que tendrá que pagar 30.000 euros a la víctima.
Además, según la sentencia, ha quedado
acreditado que “el acusado era
secretario de la vicaría de una parroquia dependiente del Arzobispado” y
que “se han infringido disposiciones de la autoridad, ya que existen
diversos cánones del Código de Derecho Canónico que obligan a labores de
vigilancia y control sobre los párrocos”, que en este caso no se han
cumplido, puesto que, como también queda acreditado, el Arzobispado conoció
los hechos pero los ocultó, quedando constancia de varios testigos catequistas
que fueron presionados para que ocultaran los hechos.
“JUAN
PEDRO OLIVER JIMÉNEZ, Presidente de la Asociación PRODENI (Pro Derechos del Niño
y la Niña) ante la Presidencia de la Conferencia Episcopal Española, con
relación a la sentencia del Tribunal Supremo condenatoria de un sacerdote de la
provincia de Jaén por abusos sexuales a un menor, quiere manifestar lo
siguiente:
Que a
mí personalmente y a los miembros de la asociación que represento nos causa
pena y dolor la reiterada postura de la Iglesia en España, y más en concreto, de algunos Obispos, de encubrir, justificar
o, de alguna manera, amparar actitudes de sacerdotes acusados de abusar
sexualmente de menores, incluso con condenas firmes, como es el caso reciente de
la provincia de Jaén.
Que
ahora en Jaén, pero también en Madrid, Córdoba o Galicia, se está dando el
mismo ejemplo de amparo episcopal a sacerdotes procesados, o, en su caso
condenados por pederastia, incluso con descalificación o desprecio de las víctimas
o de quienes las apoyan, evitando condena moral alguna para los abusadores,
a quienes el manto protector de la Iglesia les cubre hasta cuando se
producen sentencias firmes e inapelables, dejando en el abandono y desamparo más
absolutos a los menores víctimas y a sus familias, hijos también de la
Iglesia, pues en la mayoría de los casos ejercían como monaguillos.
"Al
que escandalice a uno de estos pequeños que creen en mí, más le vale que le
cuelguen al cuello una de esas piedras de molino que
mueven los asnos y le hundan en lo profundo del mar".
Evidentemente, nada que
ver con la postura de apoyo y comprensión que están mostrando los Obispos para
los sacerdotes abusadores de niños. ¿O los abusos sexuales a niños a manos de
quienes tienen que dar ejemplo y enseñanza
no son motivo de escándalo y de condena, en mayor medida por venir de
sacerdotes consagrados?.
Escrito
que, tres años después, suscribimos íntegramente y del que no modificamos ni
una coma, porque a pesar de ciertos movimientos de la Iglesia en otras partes
del mundo (la referida actitud de la Archidiócesis de Los Ángeles y la postura
de los Obispos franceses de personarse como acusación en los juicios a
sacerdotes por supuestos abusos sexuales) aquí en España nada se mueve, lo que
nos obliga a reclamar un cambio profundo en la actitud de la Iglesia respecto a
esta cuestión, en consonancia con la doctrina de Jesucristo, el Maestro, nada
tolerante con quienes escandalizan a los niños, máxime si quienes lo hacen están
conferidos de la sagrada misión de velar por ellos.