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ABC de Sevilla

http://sevilla.abc.es/andalucia/sevi-castigo-fisico-ninos-no-solo-inutil-sino-perjudicial-201709242332_noticia.html

 

«El castigo físico en niños no es sólo inútil sino perjudicial»

La profesora de Psicología Evolutiva de la Universidad de Sevilla, María Victoria Hidalgo García, explica que los estudios muestran que padres maltratadores fueron muchas veces hijos maltratados

La psicóloga María Victoria Hidalgo García

La psicóloga María Victoria Hidalgo García - ABC

Romualdo Maestre 

Sevilla 24/09/2017

Varios casos de padres acusados de maltrato físico a sus hijos en Andalucía ha vuelto a traer a la actualidad el delicado asunto de estos actos que pueden acabar en los tribunales de Justicia. Hidalgo, miembro del Colegio de Psicología de Andalucía Occidental, aclara dudas.

¿Una bofetada a un hijo es la última opción?

El castigo físico nunca es una buena opción y por tanto debe eliminarse de las prácticas educativas, tanto en la familia como en la escuela.

¿El castigo es mejor método?

Hay diferentes formas de controlar la conducta infantil (premiar, castigar, ignorar o servir de modelo) y cada estrategia puede ser más o menos útil dependiendo de las circunstancias y de las características concretas de cada niño. Aunque a veces hay que utilizarlo, en general, podemos decir que el castigo no es el método más efectivo a largo plazo porque no ayuda a los niños a interiorizar las normas y valores, al tiempo que dificulta la relación afectiva entre padres e hijos.

¿Es más efectivo un día sin tableta o móvil que un coscorrón?

El castigo físico no debe utilizarse porque no es una estrategia efectiva a largo plazo y fundamentalmente, porque cuando se utiliza de forma habitual tiene claras consecuencias negativas para el desarrollo de niños y niñas. Cuando sea necesario utilizar el castigo, sin duda, la mejor opción es retirar algún «privilegio» al niño, es decir, que el castigo consista en que el niño no puede disfrutar de algo que le gusta. En todo caso, los castigos deben ser explicados, proporcionados y, sobre todo, mantenidos de forma consistente por los padres. Si el niño no entiende por qué se le castiga o los padres no son firmes y le quitan el castigo por no escuchar las quejas, no ha servido para absolutamente nada.

¿Se pegaba antes más que hora?

Sin duda. Tradicionalmente, el castigo físico era una de las formas más utilizadas para controlar la conducta infantil y «enseñarles», tanto en la familia como en la escuela. En la medida que la investigación fue dejando claro que el castigo físico no sólo era una estrategia inútil sino perjudicial, se ha ido abandonando. Actualmente no hay ninguna duda que en la educación de los niños tiene que haber control y límites, el reto que tenemos pendiente es que los padres aprendan estrategias adecuadas para ejercer ese control de una forma adecuada y sin hacer uso del castigo físico.

¿Más nivel cultural de los padres equivale a menos maltrato?

No necesariamente. El maltrato infantil es un proceso complejo que está influido y provocado por factores distintos, algunos de carácter cultural y social, pero también por otros de índole más personal y familiar.

¿Es muchas veces más determinante el contexto del padre, estrés, mal humor, que la propia falta del menor?

Como decía, no hay una única causa que explique el uso del castigo físico. Sin duda, hay circunstancias familiares y personales implicadas. Por ejemplo, está bien estudiado que una de las «ventajas» o «beneficios» del castigo físico según los padres es el desahogo emocional inmediato que les produce. No obstante, creo que en muchos casos los padres usan el castigo físico sencillamente porque no conocen otra forma alternativa de controlar y poner límites al comportamiento infantil inadecuado. En este sentido es fundamental que todos los padres tengan la oportunidad de formarse y aprender estrategias eficaces para educar a sus hijos.

¿Cuál es la frontera que separa un pequeño golpe correctivo de un maltrato?

Aunque tal y como hemos dicho el castigo físico no está justificado ni debe ser utilizado en ningún caso, hablamos de maltrato cuando estas prácticas inadecuadas no son actos puntuales, sino que se utilizan de forma habitual como estrategias educativas. Todos los estudios muestran que las consecuencias a largo plazo para los menores son más graves en la medida en que prácticas perjudiciales como el castigo físico son usadas de forma habitual y continuada durante la infancia y adolescencia.

¿Un abuso continuado de la violencia física puede marcar a una persona de por vida?

Aunque sabemos que existe una gran capacidad de recuperación de las situaciones adversas que hayamos podido vivir durante la infancia, está claro que todo lo que nos pasa nos influye en nuestra trayectoria vital de forma importante, afectando a cómo terminamos siendo como personas y como padres. Por ejemplo, conocemos que si no se aprenden comportamientos alternativos, los padres tratan en parte a sus hijos como ellos fueron tratados cuando eran niños; por lo que no es extraño encontrar que padres que maltratan fueron a su vez niños o niñas víctimas de maltrato.

¿Se emplea el método padre malo que castiga madre buena que reconduce o viceversa?

No se trata de un «método» en sí, pero sí es verdad que hay familias en las que padre y madre tienen estilos educativos muy diferentes. En este sentido, es muy importante que haya el máximo acuerdo entre padre y madre (u otras personas responsables del cuidado del niño) en los aspectos esenciales de la educación de sus hijos. Los niños necesitan conocer cuáles son «las reglas del juego», es decir, deben saber de forma clara cuáles son las normas, los límites y las consecuencias de sus actos, independientemente del adulto que esté presente en cada momento. En la medida que los límites y las normas (siempre necesarios) son acordados y mantenidos de forma consistente por el padre y la madre, la educación de los niños resulta mucho más fácil.