PRODENI

Ir a la Página principal

 

Deia

http://www.deia.com/2015/08/08/sociedad/estado/el-circulo-del-maltrato-infantil

 


El círculo del maltrato infantil

Los menores maltratados por sus padres ven normal su situación y se sienten culpables

Expertos plantean la urgencia de seguir trabajando para superar la desprotección que sufren

Sábado, 8 de Agosto de 2015

Una protesta tras un crimen de violencia machista.
Una protesta tras un crimen de violencia machista. (EFE)

 

Madrid - Los niños que sufren maltrato por parte de sus padres, a menudo como forma de atacar al otro progenitor en situaciones de conflicto, viven en un círculo de violencia del que es muy difícil salir, porque la normalizan y se sienten culpables.

“Los niños asumen como normal la violencia que se ejerce sobre ellos, piensan que se han portado mal o que han hecho algo y que se merecen las agresiones; ven que la violencia es lo normal en su casa y es posible que ellos repitan esas pautas, porque creen que es la manera habitual de relacionarse”, explica a Efe Almudena Escorial, responsable de Save the Children.

Ese es uno de los motivos por los que ni se plantean reaccionar ante esa violencia. “Pero tampoco se puede dejar a los menores la responsabilidad de romper el círculo”, señala el psicólogo clínico Esteban Cañamares, quien advierte de que los agresores, que actúan por venganza, son psicópatas, “personas que son incapaces de conectar con el sufrimiento ajeno, ni siquiera de sus hijos”. Hasta llegar al asesinato, como ha ocurrido en la última semana en la que cuatro niños han perdido la vida a manos de sus padres, en Castelldefels (Barcelona) y Moraña (Pontevedra), y con un joven de 17 años, que se ha convertido en el verdugo de su madre a la que degolló en Rubí (Barcelona).

MÁS PROTECCIÓN.

Ambos expertos plantean la urgencia de seguir trabajando para superar la desprotección que sufren esos niños y prevenir esos ambientes de violencia en los que viven, en el entorno familiar, el colegio o el barrio.

Save the Children ha destacado que la nueva ley de protección de la infancia, que entra en vigor la próxima semana, “va a mejorar la situación, pero quedan muchas cosas por hacer”. Entre otros aspectos, la nueva legislación reconoce a los menores como víctimas de violencia de género y obliga a los jueces a contemplar ciertas medidas cautelares respecto a hijos de madres que sufren este tipo de violencia.

Pero esta ONG reclama que se apruebe una ley integral para los menores, como se hizo hace once años para la violencia de género, “que permita una mejor coordinación” entre los profesionales que intervienen en estos casos, además de abordar la prevención, la detección temprana y la sensibilización”. “Creo que la ley integral sería definitiva, porque permitiría que ante cualquier amenaza o sospecha de un médico o el aviso de un vecino se pudiera investigar de manera coordinada, con asistentes sociales o psicólogos y sin sacar las cosas de quicio, pero aclarando si es algo permanente o un mal día”, coincide el psicólogo.

También considera que mejoraría la concienciación de la sociedad de que se debe alertar ante cualquier sospecha. “Hay que decir a los vecinos que cuando vean que se pega a un niño llamen al 112; muchas veces se toma la violencia como algo interno”, señala Cañamares, quien propone, además, trabajar más en el ámbito escolar en acciones preventivas. “En el instituto, en los colegios, hay que intentar actuar sobre ese niño que pega al compañero sin motivo, no por enfado; que agrede sin arrepentimiento, que hace daño porque sí, por experimentar su poder. Ahí estaríamos a tiempo de intervenir”, opina.

SEÑALAR A LOS VIOLENTOS.

El experto clínico destaca la complejidad de desenmascarar a los violentos. “Es difícil detectar a estos agresores porque son encantadores, sociables, inteligentes, no tienen un aire irregular; puede ser el vecino, el primo o el amigo normal y cordial”, indica el psicólogo especialista en temas familiares.

Pero se pueden detectar ciertas alertas, apunta el especialista, porque “estas personas sí suelen tener actitudes de agresividad hacia animales y es probable que hayan matado a perros o gatos en la adolescencia, o cuando presencian accidentes de tráfico en la televisión, se quedan indiferentes”.

“Sobre un niño no puede caer la carga de romper la violencia -insiste Almudena Escorial-, ellos no perciben la situación de violencia y además dificulta su recuperación; la sociedad en su conjunto es quien debe alertar, no pensar que es algo interno, un asunto en el que no debemos meternos”. - Efe