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Baja California

México, primer lugar en maltrato infantil
 

Si las mujeres ejercen violencia hacia la niñez, descuidos en sus obligaciones y demás, es porque también están aturdidas, están abandonadas, dijo María García.

 

En Tijuana 7 u 8 de cada 10 mujeres sufren o han sufrido algún tipo de violencia


El Sol de Tijuana
20 de julio de 2014

Feliciano Castro Loya

Tijuana.- "En el 2011, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico declara que México es primer lugar en maltrato infantil y de México, Tijuana, con todas las observaciones graves de pornografía, trata y demás, igual establece que somos de los primeros lugares en violencia escolar entre pares, que se le denomina bullying", alertó María Araceli García Carrasco, directora de la asociación civil Colibrí.

En entrevista, estimó que en Tijuana siete u ocho de cada diez mujeres sufren o han sufrido algún tipo de violencia, toda vez que un alto porcentaje de quienes ejercen la violencia contra la mujer sufrieron algún tipo de violencia siendo niños, y recientemente el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef, por sus siglas en inglés) acordó con la Comisión de Educación, tanto de la Cámara de Diputados como con la de Senadores, hacer un llamado sobre este tema, ya que el 90% de la población escolar básica sufre violencia.

"La estadística está muy grave, Unicef con Cámara de Senadores y Cámara de Diputados acaba de hacer un llamado general, ya que establece que el 90% de la población escolar sufre de violencia, si la población escolar sufre de violencia, la población familiar también y la población familiar está al frente de mujeres en su mayoría, y si las mujeres ejercen violencia hacia la niñez, descuidos en sus obligaciones y demás, es porque también está aturdida, está abandonada, está resquebrajada y requiere recuperarse a sí mismas", expresó.

Establecen un acuerdo, añadió, para diseminar esta información y hacer un llamado a todas las sociedades, a los actores políticos y actoras políticas, académicos y sociedad en general, a abocarnos a este problema tan grave que tenemos de la violencia de género, la violencia familiar, la violencia hacia las mujeres, la violencia social, la violencia desde todas sus fases, desde todos sus sistemas, ya está contaminando el contexto general.

El empoderamiento de las mujeres, opinó García Carrasco, es lo que nos va a permitir recuperarnos, recuperar a nuestras niñas y niños, y reconstruirnos socioculturalmente, esto es una competencia de todos, desde la familia, sociedad e instituciones, es una enfermedad invisible, es un corte epidemiológico lo que se requiere hacer porque es una enfermedad mental, desde 1999 la Organización Mundial de la Salud declara que el maltrato infantil es un problema de salud pública mundial.

"Si desde la raíz sufrimos maltrato, que es en la niñez, obviamente en las posteriores etapas, que es en la adolescencia, cuando el ser humano adquiere su identidad y no la logra, se dispara, y regularmente se dispara en desórdenes graves como son las conductas de riesgo o las situaciones de riesgo: alcoholismo, drogadicción, pandillerismo, prostitución, etcétera, esto por causa de un desorden emocional, aunado a lo que no es voluntario: secuestro, pornografía, explotación sexual y trata, es un problema bastante grave y es de estructura lo que hay que cambiar", consideró.

La situación es bastante caótica, es muy grave, lo importante es que ya lo estamos abordando en equipo colaborativo, un ente social, un ente político, un ente comunitario, aislado no fructifica, no avanzamos, pero si logramos esa integralidad del trabajo colaborativo, creo que podemos avanzar a pasos agigantados, complementó García Carrasco.

"El marco jurídico ya está dado, qué tenemos que hacer, dar pasos hacia adelante y empezar a pedir paz con todos nuestros congéneres; ya tenemos la ley, (lo que falta es) hacerlas valer, vivenciarlas y caminar con la construcción de políticas públicas que las levanten, que hagan valer estas leyes, que la ley no sea letra muerta, sino más bien nosotros, la ciudadanía, las hagamos vivenciales", agregó.

INICIÓ CURSO-TALLER PARA IDENTIFICACIÓN DE LA VIOLENCIA

Por otra parte, María Araceli García precisó que la asociación civil Colibrí es un organismo asociado a la Organización de Naciones Unidas, como un actor de la sexta Cumbre de las Américas, que se desarrolló en Colombia, además de que también es una actor dinámico de la Comisión Nacional para la cultura de Paz en México, por lo que el jueves pasado ofreció un curso-taller vivencial a mujeres para la identificación de la violencia de género.

"No podemos abordar una teoría sin las técnicas vivenciales que requieren llevarnos a esas vivencias para poderlas expulsar, lo que se les está aplicando es el método de educación emocional, reeducar nuestras emociones nos permite liberarlas y lo que tenemos ahorita los seres humanos es un cúmulo de emociones negativas internalizadas, las cuales se derivaron de las situaciones de violencia vividas desde la niñez hasta la etapa actual", explicó.

Se dijo muy agradecida con la regidora Martha Rubio Ponce y su personal técnico, por haberla invitado a dar este curso taller a alrededor de 20 mujeres que asistieron voluntariamente a la sala de capacitación del Palacio Municipal, el cual constará de cinco sesiones, una cada jueves, buscando dotarlas de herramientas para reconciliarse consigo mismas y llevar una vida más pacífica entre pareja y al interior de la familia.

"Científicamente la gran mayoría de los seres humanos sufrimos violencia y ejercemos violencia, por eso se tiene que romper ese parámetro tan grave dentro de nosotros mismos y reconstruirnos con cultura de paz interna, la paz empieza con uno mismo y al lograr edificarla y hacerla crecer y brillar, vamos a poder empezar a iluminar como lumbreritas pequeñas a todo nuestro entorno, y poco a poco podemos cambiar este contexto, no es utópico hablar de cultura de paz en un lugar donde se ejerce la violencia, es posible lograrlo", sostuvo.

Las mujeres están logrando esa conexión y ese deseo de superación, el querer hacerlo ya es el 50% de la batalla ganada, el aportar herramientas para que ellas logren esa transformación personal es el siguiente 50%, y lo estamos obteniendo, remarcó García Carrasco, afirmando que en las asistentes al curso no encontró barreras para abrirse al cambio.

"Están sumamente abiertas, flexibles, el método de educación emocional funciona perfecto cuando se le acompaña con otras herramientas, como es psicología del desarrollo humano y abordar el tema de la violencia de género desde su identificación, prevención, atención y reinserción, eso es lo que pretendemos lograr con ellas, ellas están identificándose dentro de este fenómeno como un actor, un agente activo de la violencia, si los hombres y las mujeres nos damos cuenta que estamos generando violencia, podemos frenarnos para reconstruirnos y empezar a tener otras actitudes", opinó.

Tenemos que fomentar la actitud positiva, continuó, pero antes tenemos que trabajar con la historia de vida dañada, en la identificación de la violencia de género desde sus raíces, desde sus causas, dónde se inició su historia dañada y desde ahí empezar a reevaluar etapa por etapa, con el modelo de educación para la paz, que es el que nos permite saborear la paz interna, la paz conmigo misma, que me va a permitir la paz con quienes están a mi alrededor.

Nosotros mismos, afirmó, hemos experimentado este modelo y podido apreciar que desde que abordamos el modelo, que fue en el 2006 a la fecha, tenemos un gran camino recorrido, donde desde preescolar hasta universidades se les ha aplicado en esta ciudad y los resultados o las respuestas de ese trabajo con los niños, niñas, adolescentes, juventud, mujeres, familias, escuelas y comunidades, ha sido informado a organismos nacionales e internacionales.

Esa es nuestra colaboración, finalizó, con la prevención del maltrato infantil, que es la raíz de todas nuestras problemáticas, la violencia en la infancia, y empezar a estrechar alianzas con parte especializada, parte gubernamental desde la Federación, estados y municipios, y centrados en las comunidades, esto es abrir brecha, desde la causa hasta la consecuencia, reevaluar, liberar y reprogramar un proyecto de vida sana.