PRODENI

Ir a la Página principal

 

Eldiario.es

 

Niño de Elche: "Apoyar las escuelas taurinas con dinero público es casi terrorismo de Estado"

Coincidiendo con la Feria de Abril, entrevistamos al cantaor Francisco Contreras, “Niño de Elche”, que se manifiesta de manera radical contra tradiciones sangrientas, como la tauromaquia, vinculadas socialmente al arte del cante.

Otro flamenco es posible: “Primero fue un posicionamiento respecto a las connotaciones políticas y conservadoras, y de allí pasé al rechazo al maltrato animal, contra la brutalidad de la tauromaquia. Todo lo relacionado con la tauromaquia me parecen atentados a la humanidad”.

06/05/2014

El cantaor Francisco Contreras, "Niño de Elche". Foto: © Félix Vázquez

El cantaor Francisco Contreras, "Niño de Elche". Foto: © Félix Vázquez

Cada vez son más los actores, músicos, escritores, guionistas de televisión etc. que expresan su rechazo a la tauromaquia. Sin embargo, el mundo del flamenco parece inalterable a la evolución. Anclado en tradiciones, sigue vinculado socialmente al mundo taurino, entre otras cosas. Pero deberíamos hablar en pasado, porque una de las voces más bellas e impresionantes del flamenco actual ha roto esta realidad. Francisco Contreras, cantaor flamenco, conocido como Niño de Elche, cuenta en esta entrevista a El caballo de Nietzsche cómo poco a poco ha ido desintoxicándose de aspectos que nada tienen que ver con él, como, por ejemplo, la tauromaquia. 

Niño de Elche viene del flamenco clásico, pero no ha dejado nunca de investigar con otras músicas, desde el rock progresivo hasta la electrónica. En su obra combina la música experimental, el artivismo, la poesía o los performances, situándose en la vanguardia y no sólo en el aspecto musical, también en el poético. Ha actuado en países como Austria, Rusia, Polonia, Eslovaquia, Francia, Italia, Jordania, Portugal, Canadá, Inglaterra, Indonesia o Costa Rica. Su último trabajo, Sí, a Miguel Hernández, nos acerca al poeta desde el respeto y la belleza más absoluta. Su trabajo no se parece a ningún otro realizado, va mucho más allá, va a la esencia de Hernández. La voz de Niño de Elche parece surgir del interior de la tierra hasta estallar en la estratosfera; todo un viaje a través de una voz excepcional. No deja impasible.

Francisco, ¿cómo y cuándo empezó ese proceso de toma de conciencia en un espacio donde abundan tanto los tópicos?

Mi proceso personal ha cambiado desde el principio de mi carrera. Ha tenido una evolución. Hubo un momento en mi proceso personal y artístico en el que tuve que hacer convivir mi posicionamiento sociopolítico con el mundo del flamenco más conservador. Hasta que comprobé que era una tarea imposible. Poco a poco empecé a darme cuenta de que muchas cosas que rodean al flamenco no tenían nada que ver conmigo. Primero fue un posicionamiento respecto a las connotaciones políticas y conservadoras, y de allí pasé al rechazo al maltrato animal, contra la brutalidad de la tauromaquia.  Ha sido un proceso lento, pero ahora tengo una conciencia plena del rechazo absoluto. Gracias a la incursión en otras artes y a la colaboración con otros artistas, conseguí alejarme poco a poco de esos espacios y no depender de su economía y, por suerte, cada vez los habito menos.

¿Tiene la tradición alguna responsabilidad en ese vínculo flamenco-toros?

Hay gente que no se da cuenta de que la tradición a menudo les incita a mantener posturas ilógicas. Que en el nombre de la tradición se manipula la forma de reaccionar: por ejemplo, los mismos que disfrutan viendo la matanza del toro, luego ven en la carretera un galgo atropellado y se estremecen. Esto no es lógico, es una consecuencia de ese pan y circo que les impide pensar, reflexionar, reaccionar.

Eres un músico en continua evolución, investigas y ofreces espectáculos distintos. ¿Cómo incorporas la realidad a tu trabajo?

Mi primer paso es ir limpiando todas las ramas y toda la mierda que va dejando la supuesta tradición en general, y en concreto, la tauromaquia. Incorporo la realidad desde lo empírico y desde la creencia de que arte y vida van muy unidos, así que el proceso no es tanto de incorporar sino de utilizar mi contemporaneidad social como trampolín para las propuestas artísticas.

Supongo que te habrás encontrado con muchas situaciones paradójicas en tu carrera. ¿Puedes contarnos algunas?

«La paradoja es algo diario cuando vives dentro de la bestia», en palabras de mi querido López Petit. La gran paradoja hasta ahora ha sido que, justo cuando empecé a separarme de lo que conocemos como tradición, empezaron a aparecer invitaciones a diversos actos taurinos, futbolísticos, religiosos, fiestas de partidos políticos, festivales flamencos donde se maltrataba animales, actos a favor de la SGAE, entre otros. Por supuesto, no acepté ninguna de las invitaciones.

La tauromaquia pierde público a pasos de gigante. Para paliar su propia muerte, están potenciando las escuelas taurinas para niños, pensando, quizá, que eso garantizará el futuro que ahora no tiene. ¿Qué opinas de las escuelas taurinas para niños?

Eso es terrible, es un atentado al sentido común, a la educación, a la sensibilidad y empatía que deben tener los niños. Todo lo relacionado con la tauromaquia me parecen atentados a la humanidad. Apoyar las escuelas taurinas con dinero público es casi terrorismo de Estado.

En Andalucía hay mucha gente abriendo camino a través de asociaciones como los veterinarios contra la tauromaquia de AVATMA. Por otra parte, la Plataforma La Tortura No Es Cultura denuncia que, en tiempos de recortes presupuestarios, de cierre de teatros y salas de música, el Gobierno declare la tauromaquia ,Patrimonio Cultural y distraiga aún más los recursos públicos. Que un artista flamenco de tu calidad se posicione tan claramente contra esto es, cómo diría yo, pura poesía. ¿Eres consciente de la importancia que puede tener tu ejemplo?

Todo lo que relaciona a la tauromaquia debe ser rupturista, aquí no caben medias tintas.   No hay reformismo posible. Hay que atajarlo desde la radicalidad total. Es muy importante el trabajo que realizan los movimientos antitaurinos.    Pero me gustaría remarcar que mi posicionamiento político va unido al posicionamiento artístico. Como dijo Herbert Read, «el arte revolucionario debería de ser arte revolucionario», y por lo tanto mi pequeño ejemplo está basado en esa unión de conceptos porque, si no, te puedes encontrar gente con un supuesto posicionamiento sociopolítico pero que sus prácticas sean totalmente conservadoras y es una línea de trabajo que no me interesa. También quiero dejar claro que soy una consecuencia de un movimiento que viene de atrás y que hoy está más vigente que nunca. En el flamenco ha habido gentes que han hecho y hacen un trabajo que me inspiran política y artísticamente hablando, como Bulos y Tanguerías (Raúl Cantizano y Santi Barber), Juan Carlos Lérida, Israel Galván, Los Voluble (Pedro Jiménez y Benito Jiménez), Pedro G. Romero, Los Flamencos (Isaías Griñolo y Antonio Orihuela) o David Pielfort, entre otros.

Hay iniciativas que pretender gestionar las plazas de toros reconvirtiéndolas en espacios para la cultura. Cambiar la sangre derramada por música, las estocadas por grupos de teatro, el gemido de un animal aterrorizado por palabras, por poesía, todo un abanico de actividades culturales. ¿Aceptarías entonces cantar en una plaza de toros reconvertida?

Si se hiciera con un enfoque cultural y con un concepto aperturista de la cultura y me requieren para mostrar mi trabajo, sin duda que aceptaría.

Leer reportaje completo:
 

http://www.eldiario.es/caballodenietzsche/Nino-Elche-Apoyar-escuelas-terrorismo_6_256934346.html