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viernes, 27 de octubre de 1989
SANIDAD

Denuncia contra un centro sanitario que impide a los padres acompañar a sus hijos hospitalizados

La Asociación para la Defensa de los Derechos del Niño de Málaga (Prodeni) ha denunciado en un juzgado de la capital a la dirección del hospital Materno-Infantil por entender que en este centro de la red pública andaluza se conculcan los derechos fundamentales del niño al no permitírseles la atención y compañía de sus padres mientras dura la hospitalización . La Carta Europea de los derechos del Niño Hospitalizado reconoce el dercho de los pequeños a estar acompañados de sus padres el máximo tiempo posible durante su permanencia en el hospital, "no como espectadores pasivos, sino como elementos activos de la vida hospitalaria". La dirección del centro ha reconocido que esto ocurre en el área de lactantes.

Prodeni ha asegurado que este derecho no se cumple en el centro malagueño. Los padres afectados aseguran que el centro tiene un régimen de visitas infrahumano. Según su versión, la dirección del hospital permite sólo la visita de los padres durante una hora al día y, en algunas plantas, a través de un cristal.La denuncia de Prodeni, presentada en el Juzgado de Instrucción número 10, se ha basado en las presentadas ante esta asociación por numerosos padres afectados. En total recibieron 60 denuncias pero sólo tres de ellas firmadas. Prodeni opina que este hecho obedece al temor que siempre ha tenido la población de denunciar situaciones hospitalarias.

Javier Rodríguez Sobrin, responsable del área de salud de la asociación y uno de los padres afectados, denunció el caso de su hijo, de nueve meses, que estuvo ingresado en el hospital materno-infantil a causa de una gastroenteritis vírica. El único contacto que tuvo con el niño durante los tres días y medio que permaneció en el centro fue visual, fue de una hora diaria y a través de una cristalera. Muchos padres, según su testimonio, colocan un papel de periódico en el cristal detrás del que se esconden para no soliviantar a sus hijos, en tan corto tiempo.

Tristeza

Rodríguez Sobrin aseguró que esta situación no se da en otros centros sanitarios. Expuso el caso del hospital de Cruces de Baracaldo (Vizcaya), donde se le permitió estar con su hijo las 24 horas del día. Dijo que tras su estancia en el hospital malagueño, una vez ya en el domicilio, el niño estuvo muy triste y con pesadillas durante unos 20 días, lo que asoció a un posible trauma psicológico al estar separado de su familia.El director médico del centro, Juan Luis Palud, ha reconocido la situación denunciada por Prodeni, pero la limitó sólo a la planta tercera del centro, la de lactantes, "cuya estructura no permite, por motivos de espacio, la estancia de los padres". Aseguró que el problema no se repite en el resto de las áreas del ala pediátrica. "En la de preescolares y escolares y en la de traumatología, los padres pueden estar más tiempo con sus hijos y en la de oncología las 24 horas. En las restantes, como UVI, quemados y neonatal, no se les deja estar por el severo riesgo de contaminación, aunque a pesar de ellos hacemos excepciones con los casos menos graves".

El doctor Palud lamentó que Prodeni haya recurrido al Juzgado sin negociar previamente con el centro una solución. "La primera vez que he hablado con alguno de ellos fue ayer y a través de la llamada de una emisora de radio".

Reunión

Esta tarde el director del centro se reunirá con los padres para estudiar una solución intermedia hasta que salga del hospital el servicio de cirugía cardiovascular de adultos, trasladado allí por las obras que se realizan en el hospital Carlos Haya. Entonces, según Salud, la sala de lactantes podrá adecuarse convenientemente. Explicó que la existencia del cristal obedece a que cuando se diseñó el centro, a finales de los 70, se recomendaba el aislamiento de los lactantes para evitar riesgo de contagio.La Carta Europea de los Derechos del Niño, aprobada en 1986 por el Parlamento Europeo, recoge 14 puntos que garantizan el bienestar de los pequeños. Una reunión celebrada un año después de la aprobación del documento, señalaba que pocos hospitales españoles cumplen el consejo comunitario. Además de reconocer que los padres deben de permanecer el máximo tiempo posible en el hospital, destaca el derecho de los progenitores "a recibir todas las informaciones relativas a la enfermedad y al bienestar del niño, siempre y cuando el derecho fundamental de éste al respeto de su intimidad no se vea afectado por ello". También se observa el derecho a no ser sometido a tratamientos inútiles, "a ser tratado con tacto, educación y comprensión", a disponer de juguetes adecuados a su edad y a proseguir su formación escolar.

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