REAFIRMAN DERECHO DE NIÑOS A SER CONSULTADOS EN LA ESCUELA, LA FAMILIA Y LA CIUDAD

Diario elcomercial.com.arg

Buenos Aires, 5 de septiembre (Télam).-

Los niños tienen el derecho a ser consultados cuando se toman decisiones que los involucra en la escuela, en la familia y en la ciudad donde habitan, reafirmó hoy el pedagogo italiano Francesco Tonucci, quien participa en estos días de distintos eventos en la Argentina.

"Los niños expresan un enfrentamiento fuerte con el mundo de los adultos denunciando cómo y cuánto los adultos están traicionando tanto las necesidades de los niños cuanto las promesas que los adultos mismos han hecho a los niños", precisó Tonucci en diálogo con Télam.
Según la Convención de los Derechos del Niño, los chicos tienen derecho a expresar su opinión cada vez que se toman decisiones que los afectan y esas opiniones deben ser tenidas en cuenta.
"Esto significa -precisó- que todos los adultos del mundo prometieron a todos los niños del mundo que no tomarían decisiones que los afecten sin consultarlos, por eso tienen derecho a enojarse con nosotros".
En este sentido, señaló que las familias deben consultar a los chicos frente a mudanzas, separaciones u otras decisiones, en tanto en las escuelas debe haber un sistema de consulta a los alumnos sobre todo lo que se decide, y en las ciudades los intendentes deberían contar con los Consejos de Niños para conocer el punto de vista de los chicos.
"Escuchar a los niños es complicado porque abren conflictos fuertes, pero los adultos deberían estar dispuestos a escucharlos", enfatizó el pedagogo.
Tonucci reafirmó su idea, presente en el pensamiento del pedagogo brasileño Paulo Freire, de que "el niño sabe y sabe mucho, no sabe siempre bien, pero la escuela no tiene sentido si no se mueve a partir de lo que sabe el chico".
En este marco, lamentó que el pensamiento de la escuela es que los niños no saben y van a la escuela para aprender con un maestro que es el dueño de la verdad y el conocimiento.
"El maestro es una persona que debería ayudar a los niños a trabajar juntos, ofrecer herramientas y abrir, no cerrar puertas", enfatizó.
El pedagogo, quien encabeza el proyecto de la "Ciudad de los Niños" en distintos países porque considera que los chicos no tienen autonomía de movimiento ni espacios para jugar libremente, recibirá en los próximos días el título de `doctor honoris causa` en la facultad de Arquitectura de La Plata y en la Universidad de Santa Fe.
"Aclaro que es un proyecto político, no pedagógico; no tiene como objetivo primario que los niños aprendan más o mejor, sino que los adultos pueden aprender escuchando a los niños", dijo Tonucci.
De este modo, precisó que "los niños pueden ser testigos y representantes de todos los que están fuera del poder, que no tienen la palabra".
"Los niños -enfatizó- significan algo más que la niñez, por lo cual un intendente que aprende a escuchar a los niños es un intendente para todos, y la ciudad adecuada a las necesidades de los niños es una ciudad mejor para todos".
El especialista describió cómo funciona la ciudad moderna al recordar que "después de la Segunda Guerra Mundial, cuando se reconstruyeron las ciudades europeas, se asumió como modelo de ciudadano, al adulto varón, trabajador, y su interés más fuerte es el auto, y la ciudad asumió el auto como protagonista".
Precisó que "esto transformó profundamente la ciudad histórica que surgió como lugar de encuentro e intercambio entre personas, pero los adultos estamos de acuerdo porque nos permite movernos con nuestro juguete predilecto que es el auto, en tanto los chicos quedan afuera de ese juego y les limita su autonomía por los peligros del tránsito".
A esto se suma "el tema del espacio público y su privatización, al aprovechar esos espacios para los estacionamientos para autos", dijo.
Frente a este diseño moderno y limitativo de las ciudades, Tonucci opone "la ciudad de los niños". (Télam).-

 


COMENTARIO PRODENI

Francesco Tonucci, veterano y destacado pedagogo italiano, lleva muchos años aplicado en convencer a gestores políticos, docentes, aparato judicial, protección de menores... (a los adultos en general), de que hay que escuchar a los niños, y no solo eso, sino fundamentalmente tener en cuenta su opinión, porque, claro, escuchar sin máslo que entra por un oído para que nos salga por el otro, pensando que son unos inmaduros incapaces de razonable juicio, y que los que mandamos (padres, políticos, magistrados, fiscales, etc.) sabemos mejor lo que más les conviene, hace que suene a música celestial lo que ordena la Convención de 1989. Por eso, afirma F. Tonucci con  acierto que " los niños tienen derecho a enojarse con nosotros porque todos los adultos del mundo prometieron que no tomarían decisiones que les afecten sin consultarlos." De acuerdo con él hay que combatir con mensajes frecuentes y certeros ese despotismo ilustrado de los adultos del todo para los niños pero sin los niños, y afirmar con rotundidad lo de consultarles siempre en toda situación que les implique (escuela, ciudad, separaciones de los padres, etc.) ¡Consultarles siempre!, porque así nos hemos comprometido y firmado en la ley de leyes de los niños (Convención), y en su deriva en leyes nacionales.

Francesco Tonucci lleva muchos años a piñón fijo con la idea central de la Convención emparcatada en el mensaje de que hay que escucharlos porque los adultos podemos aprender mucho de ellos y que mejorando el mundo de los niños sin duda mejoramos todos. Perfecto.