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Público
 

https://www.publico.es/sociedad/violencia-genero-maria-salmeron-mi-exmarido-quiere-acabar-justicia-siendo-complice-maltrato.html

 

María Salmerón: "Mi exmarido quiere acabar conmigo y la justicia está siendo su cómplice en el maltrato"

Una jueza de Sevilla acaba de decretar el ingreso inmediato de María Salmerón en prisión para cumplir una condena de nueve meses por incumplir el régimen de visitas de su hija con su exmarido. En esta entrevista a Público, Salmerón afirma que lo que está haciendo la justicia con ella es ensañamiento y acusa al legislativo de permitir sin cortapisas el maltrato continuado hacia las mujeres.

Fotografía de archivo de María Salmerón atendiendo a los medios de comunicación.
Fotografía de archivo de María Salmerón atendiendo a los medios de comunicación.

Marisa Kohan
 

Madrid, 27 de julio 2020

Dos décadas lleva María Salmerón lidiando con la justicia. Casi 20 años en los que la han condenado en diversas ocasiones, ha sido indultada tres veces por distintos Gobiernos y en los que se ha convertido, a su pesar, en adalid de la lucha para que se reconozca que un maltratador no puede ser un buen padre.

​Ahora, la jueza Eva María Medina del juzgado número 6 de Sevilla acaba de ordenar su ingreso inmediato en prisión. El auto da un plazo de diez días para que Salmerón elija una institución penitenciaria en la que cumplir los nueve meses de cárcel a los que fue condenada en 2019 por "un delito continuado de desobediencia grave a la autoridad, con la concurrencia de la circunstancia agravante de reincidencia", tal como afirma la sentencia. Su delito: no haber llevado a su hija (que hoy tiene 20 años) al punto de encuentro familiar para que la menor viera a su padre, tal como lo había acodado la justicia. 

Salmerón, víctima de violencia de género, cuya pareja fue condenada a 21 meses de cárcel y alejamiento por agredirla, pero que nunca llegó a cumplir dicha condena ni le fue conmutada por trabajos a la sociedad, explica desde hace años que su único interés fue el de respetar la voluntad de su hija de no querer ver a su padre y protegerla.

De hecho, la hija de Salmerón ha manifestado desde los 13 años que no quiere ver ni tener relación con su padre, hecho que certificó en diversos autos judiciales desde hace ya más de siete años.

"Lo que hace el sistema judicial "me retrotrae a la Santa Inquisición, cuando se quemaba a las mujeres por ser mujeres"

En esta entrevista concedida a Público, Salmerón afirma que lo que está haciendo la justicia con ella es ensañamiento, que la sentencia viola sus derechos fundamentales y que lo que hace el sistema judicial "me retrotrae a la Santa Inquisición, cuando se quemaba a las mujeres por ser mujeres. Dispara contra la justicia, pero pone el dedo en el legislativo, por permitir sin ningún tipo de cortapisas el maltrato continuado a las mujeres, en lugar de legislar para que un maltratador no pueda acabar con la vida de las mujeres y de sus hijos durante años utilizando como herramienta el sistema de justicia.

"Si la justicia fuera igual para todos, esto no hubiese sido una condena, sino una sentencia abslutoria desde el inicio, desde la primera instancia", afirma.

¿De dónde viene esta condena?

Viene de que la justicia es muy lenta. Estos hechos ocurrieron cuando mi hija era menor de edad y ya afirmaba que no quería ver a su padre, que no iba y yo no iba a llevarla a rastras a la criatura. Respeté su decisión de no querer acudir al punto de encuentro que había impuesto un juzgado. En aquella época la niña fue explorada por la jueza de lo civil de primera instancia. En esa exploración, sola ante la jueza y un fiscal, ella le pidió por favor, le rogó y le suplicó a su señoría que le quitara el punto de encuentro, que no quería ver mas a su padre. Que ella lo que quería era seguir con sus estudios, su rutina y su vida y que no quería ver a su padre.

La jueza que la oyó dictó un auto en el que dijo literalmente: "La niña verá a su padre cuando quiera, donde quiera y si quiere" y pegó carpetazo al punto de encuentro. Esto fue hace siete años cuando la niña tenía 13 y ahora es mayor de edad y tiene 20. Cuento todo esto para que se vea que lo que está ocurriendo es  inadmisible en un estado de derecho como el que estamos.

Al mismo tiempo que todo esto ocurría, mi expareja abría diligencias penales. En ellas volvieron a explorar a la niña en los juzgados y volvió a repetir lo mismo ante un juez y un fiscal: su deseo de no ver a su padre. Esas resoluciones fueron recurridas por el padre ante la Audiencia, que confirmó las resoluciones anteriores reconociendo que es la niña la que no quiere ver al padre.

Esto continúa la vía penal hasta llegar al último juzgado el año pasado. Mi hija, ya mayor de edad, entró en sala como testigo para reafirmar que era ella la que no quería irse con su padre, con lo cual afirmaba que yo, su madre, no tenía culpa de nada. Pues los jueces no hicieron caso, ni tuvieron en cuenta las declaraciones de mi hija, ni las resoluciones de diversos juzgados en las que ella manifestaba no querer ver más al padre y que los jueces lo estaban respetando.

 

Y también aportamos la testifical de la niña para reforzar los argumentos de que yo no estaba cometiendo ningún delito. Pues todo eso lo ignoraron. El juez para condenarme, mantiene el testimonio de la directora del punto de encuentro que decía que yo por allí no iba nunca. También tuvo en cuenta el testimonio de la pareja sentimental de mi exmarido [Inmaculada Ocaña, fundadora de la asociación Avilegén, que niega la violencia de género y la ley de 2004] . Estos argumentos y estas pruebas son tan débiles que en a cualquier persona hubiera sido absolutoria. Porque no hay materia suficientemente fuerte como para condenar a una persona. Sería in dubio pro reo, como dice mi abogado.

¿Como esta?

Estoy muy mal. Yo son auxiliar de enfermería de una residencia de mayores y he estado en la primera línea trabajando, con lo que hemos pasado con la pandemia. Los funcionarios han estado confinados sin pegar un palo al agua y cobrando. Y tras cuatro meses, cuando se ponen a trabajar, resulta que para María Salmerón no hay retrasos. El auto de prisión en la mesa en dos días. Que alguien me lo explique.

¿Por qué cree que ocurre esto en su caso?

Hombre, (ríe). Las cloacas de la justicia. Ya sabemos lo que hay ahí abajo. Esa es mi hipótesis, claro. Hablo de jueces, de fiscales… Los que llevan la toga. Esto lo ha decidido una jueza sin haber leído mi hoja histórico-penal. En ella, hace más de cinco años que no me imputan ningún delito. Bueno, yo no he cometido ningún delito nunca, porque proteger a mi hija no es delito. Al menos para mí. Para ellos parece que sí. Pero según mi hoja histórico-penal para ellos hace más de cinco años que yo cometí mi último delito. Con lo cual tengo mi historia limpia. Una persona que no tiene antecedentes, con una condena de nueve meses no va a prisión. Pero yo sí. 

Lo hemos recurrido, evidentemente, porque entendemos que vulnera mis derechos y hemos alegado que no tengo ningún antecedente porque tras cinco años de no tener ninguna condena los posibles delitos prescriben. En este caso, esta sentencia del año pasado vendría a contar como la primera. Y nueve meses de condena y que te manden a prisión, a mi me huele a una prevaricación muy grande.

Ha tenido varias condenas, ha sido indultada tres veces, ahora una pena de cárcel con carácter inmediato... ¿hay un ensañamiento con María Salmerón?

Clarísimamente. Por haberme tocado a mí por primera vez tener que poner en evidencia y sacar a la luz el debate de que un maltratador no es un buen padre. Esto ha tenido que escocer y joder a los togados y a ellos no se los puede tocar.

Su expareja está apoyado por una organización afín a las teorías de Vox que niegan la violencia de género. ¿Esto ha influido mucho en el proceso?

Si claro. Ha influido. Pero sobre todo porque se trata de un hombre y machista. Y el sistema judicial es machista y patriarcal y lo ha protegido a él. Esto está claro. A él y a todos. Hablo de él porque es el mío, pero creo que estamos todas en el mismo barco.

Se están cebando conmigo. Esto es un ensañamiento, una persecución. Esto me retrotrae a la Santa Inquisición cuando a las mujeres las quemaban por el simple hecho de ser mujer. Esto es similar. En la resolución judicial se ve perfectamente que se vulneran todos mis derechos fundamentales. Si esto fuera al revés, esto a un hombre no le estaría pasando. Y puedo asegurar que si mi exmarido hubiera tenido que dar el pulso con cualquier cosa como lo he tenido que dar yo con la justicia durante todos estos años, él estaría muerto, porque no lo hubiera soportado. Un hombre esto no lo hubiera sucedido.

¿Qué es lo que más llama la atención del auto de ingreso en prisión?

Tanto mi abogado como yo estamos sorprendidos con la premura con la que han sacado el auto. Muy rara, muy sospechosa. Dictar un auto en el cual una jueza tiene que meter a una persona en prisión con todas las garantías que tiene el código penal para los reos… si hubiera sido yo una asesina, hubiera entendido toda la delicadeza de leerlo todo antes de dictar un auto de prisión. Pero esa jueza no se ha mirado mi historia-penal y la nombra en el auto. Ella se basa en la hoja histórico-penal para mandarme a prisión y esta dice que hace más de cinco años que no delinco. ¿Cómo me puede meter en prisión? A una madre, que lo único que he hechos es defender el interés de mi hija y respetar su decisión de no querer ver a su padre. Ese es el delito que yo he cometido.

Si la justicia fuera igual para todos, esto no hubiese sido una condena, sino una sentencia absolutoria desde el inicio, desde la primera instancia. Porque en el juicio de 2019 mi hija fue a declarar y fue ella la que dijo que no quería irse con el padre. ¿Entonces por qué me acusan a mí de desobediencia? Si la persona que le está diciendo que es ella, no yo, cómo se atreven a dictar una sentencia condenatoria? Prevaricación. Para mí es prevaricación.

El problema que tenemos las mujeres en este país es que los abogados no denuncian las prevaricaciones. En mi caso llevo muchas prevaricaciones vistas ya a lo largo de estos 20 años que llevo (y se le rompe la voz). Que se dice pronto: dos décadas. Son muchos años. Es media vida para mí.

Dos décadas durante las que él ha presentado denuncia tras denuncia y venga otra denuncia, y la justicia venga ampararlo y darle cobijo. Si él no hubiera tenido este cobijo, a mí no me pasaría nada de esto. Si la justicia no fuera machista...

"A las mujeres nos está ocurriendo esto porque los políticos no legislan para que esto no pase"

Pero no sólo la justicia. La legislación también. A las mujeres nos está ocurriendo esto porque los políticos no legislan para que esto no pase. Porque a día de hoy siguen dando visitas a maltratadores, siguen y siguen. Y no hacen nada. Hasta que el feminismo no esté en la política las mujeres no dejaremos de sufrir.

Pero es mentira que las políticas sean feministas, el que manda es el machismo. Y ya está. Gobierne quién gobierne. Gobierne el PSOE, el PP o quien sea. Ninguno legisla para que no nos vuelva a ocurrir esto. ¿Por qué cuando salta una noticia así el Gobierno no da un porrazo en la mesa y no abren una comisión de instigación como quieren hace con el rey emérito?. ¿Por qué los jueces tienen que ser intocables?. Que vean esta resolución judicial, que es prevaricación, en que una jueza envía a una mujer a la cárcel.

Mi hija viene declarando lo mismo desde que tiene uso de razón: que no quiere ver a su padre. ¿Qué manera es esta de martirizar a una criatura permitido por todos?. Los políticos lo podrían haber cortado hace ya tiempo, porque cuando me quitaron la cusitodia y se la dieron a un maltratador estaba gobernando zapatero… Y en ese momento se lió la que se lió, pero no se legisló. ¿Porque en ese momento no se decidió que ya no había más visitas para maltratadores? Estamos hablando de que 15 años después seguimos en el mismo punto que en 2009. Estamos igual. No hemos avanzado nada.

¿Si fueses a la cárcel que te supondría para usted?

Pues para empezar, la pérdida de mi trabajo. Y eso es lo que quiere mi maltratador. El quiere acabar conmigo, me quiere hundir, me quiere asesinar, me quiere matar. Y para ello tiene una herramienta muy buena que es invisible a la sociedad y es la justicia. La justicia le está sirviendo a él para macharme a mí y ellos están siendo sus cómplices en el maltrato. Así de claro.