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LA VOZ (Córdoba-Argentina)
 

04.09.13

El niño enfermo como sujeto de derecho

Construcción social de la infancia. Advierten sobre la necesidad de educar a las familias y a los integrantes del equipo de salud para proteger a los más vulnerables.

Bregar por la salud de un niño significa algo más que buscar su bienestar integral. Supone su reconocimiento prioritario como sujeto de derecho por parte de los profesionales de la salud y de sus familias.

La responsabilidad de todos los integrantes del equipo de salud respecto de promover la salud desde este enfoque fue el eje de debate de las Jornadas sobre la Construcción Social de la Infancia, organizadas por la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP), filial Córdoba, en el edificio del viejo Hospital de Niños. Asistieron no sólo médicos pediatras; también enfermeros, abogados, trabajadores sociales y estudiantes de Medicina, quienes debatieron cuestiones medulares que atraviesan la infancia. 

Daniel Quiroga, jefe de la cátedra de Clínica Pediátrica de la Facultad de Ciencias Médicas de la UNC, advirtió que “reconocer la vulnerabilidad de los niños, tanto biológica, física, como emocional, es fundamental para realizar nuestra práctica cotidiana”. Precisó que el niño de los sectores más desfavorecidos está inserto en un contexto social donde no existen condiciones de salubridad adecuadas y donde sufre carencia de agua, suelos contaminados y problemas de accesibilidad a los servicios 
de salud. 

“Por este motivo, es necesario construir índices de vulnerabilidad para hacer intervenciones oportunas que contemplen variables vinculadas a los factores de resistencia que pueden existir en determinadas comunidades”, indicó Quiroga. El eje tiene que volver a ser la persona, los niños, las niñas, y hay que abordar la problemática de los derechos desde la transdisciplina. 

En las jornadas se mencionó la importancia de educar a los padres sobre cuestiones vinculadas a los derechos de los niños. Quiroga destacó los profesionales deben “promover la capacidad para penetrar en las familias, tratar de ser reconocidos por ellas”. “Porque somos educadores en salud”, explicó. 

Los pediatras también insistieron en la necesidad de revalorizar la escuela como espacio de promoción de la salud, porque es en ese ámbito donde aparecen enfermedades como la obesidad, la diabetes, la depresión, los traumas o el sedentarismo infantil. 

Al reflexionar sobre las implicancias de la práctica médica, Mario Rovere, especialista en salud pública dijo que la pediatría tiene que asumir la responsabilidad de lo que produce. “Hemos logrado la supervivencia de chicos que no hubi eran sobrevivido diez años atrás, por ejemplo niños con bajo peso al nacer. Pero, a su vez, hemos construido otra infancia y una familia que se va adaptar a esa situación y que tendrá que convivir con ella durante toda su vida”, consideró el médico sanitarista. 

Marcela Miravet, directora de la Dirección de Maternidad e Infancia del Ministerio de Salud de la provincia de Córdoba, ilustró que poner una sonda a un niño también puede suponer vulnerar su derecho. “Entonces, en este tema no solo hay una valoración de derechos sino una cuestión de ética médica”, consideró. 

Termómetro social

“Uno de los indicadores que marca cómo estamos como sociedad es la manera en que tratamos a los pobres, a los niños y a los ancianos. Entonces, desde las universidades tenemos que hacernos cargo de la realidad, asumir, pensar e interpelarla generando experiencias y vínculos entre la universidad y los sectores más vulnerables”, expresó Rafael Velazco, rector de la Universidad Católica de Córdoba (UCC). También abogó por acompañar los procesos populares de empoderamiento y cargar con la realidad, afrontando las resistencias que pueden producirse al intentar hacer cambios en la sociedad”. 

En las jornadas se analizó el caso de un niño de 13 años que fue encontrado esposado en la cama del Hospital de Niños después de un intento fallido de fuga del Complejo Esperanza donde permanecía. “Los pediatras también tenemos que bregar por los derechos de los niños”, consideró Medardo Avila Vásquez, médico docente de la Cátedra de Clínica Pediátrica de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de 
Córdoba. 

“Hay que solicitar la aplicabilidad de derechos, la asistencia integral de la salud para su supervivencia y bienestar biópsico social”, advirtió Ávila Vásquez. A su turno, Julia Reartes, abogada que patrocinó a un niño que fue atendido esposado, señaló que todos los chicos gozan del derecho a una atención adecuada por parte de los profesionales de la salud. “Ningún niño puede ser sometido a malos tratos ni a privación ilegítima de la libertad cuando no está sometido a un proceso penal”, indicó. Marisel Segovia, integrante del Colectivo Cordobés por los Derechos de las Niñas, Niños y los Jóvenes, dijo que no hay que olvidar la responsabilidad del Estado en el tema de garantizar un sistema integral que asegure el respeto por el derecho de los niños.