PRODENI

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QUINCE AÑOS DE LA CONVENCIÓN DE LAS NACIONES UNIDAS SOBRE LOS DERECHOS DEL NIÑO: VIAJAMOS CON LAS LUCES DE ALARMA ENCENDIDAS.

 29 de Diciembre 2.004

Diez años tardaron los responsables del mundo en redactar, consensuar y aprobar el texto de la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño (Nueva York, 1989). Quince años han transcurrido desde que fue aprobada, y lejos, muy lejos aún estamos de los objetivos que en su día se acordaron. La infancia mundial sigue desasistida en buena parte de los países y ya se habla de mil millones de niños y niñas que carecen de todo.

Durante años se nos hizo creer que las políticas gubernamentales diseñadas desde la ONU, en particular, desde el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), servirían para erradicar las enfermedades, la ignorancia y la pobreza de los niños y niñas en los países menos desarrollados, y para mejorar la calidad de vida y la equidad de la infancia en los países más desarrollados.

Ya nos sorprendía, ya, que cada año de triunfalismo en la memoria de los logros alcanzados con vacunaciones, construcción de escuelas, etc, no se correspondiera con la dura estadística de la pobreza galopante en el mundo, las guerras, y el Sida devastador.

Ahora, por fin, UNICEF, ha hecho ejercicio de humildad y autocrítica, reconociendo que después de tantos diseños, millonarias inversiones y multitud de campañas, no se han logrado los objetivos y se ha fracasado.

A tal efecto, el informe anual que acaba de publicar la organización de la ONU, es sencillamente demoledor: Los derechos de millones y millones de niños y niñas es una pura entelequia, y el panorama no tiene viso alguno de mejorar.

Así lo dice un informe cuyos principales rasgos no han sido recogidos en su amplitud y profundidad por los medios de comunicación occidentales, quizá preocupados por la mala conciencia que se puede generar en los lectores, o, quizá, más preocupados por no crear innecesarias alarmas en el ámbito de lo políticamente correcto, o quizá, también por eso de que los niños suena un poco alejado de los intereses en los que nos movemos los adultos.

Por tal motivo hemos tenido que acudir a la prensa de otro mundo, la del mundo de la querida Isla de Cuba, de Santa Clara en concreto, para leer en un medio escrito (Vanguardia) un particular análisis del referido informe, que no es otro que el de la cruda realidad que refleja, pero que por aquestas latitudes tan parco se nos ofrece.

¿Qué es lo que se ha estado haciendo tal mal que ha dado tan malos resultados?. Reconozcámoslo: No ha existido nunca voluntad política de las naciones poderosas por erradicar la pobreza y acabar con el negocio inmoral de las guerras, porque las multinacionales que dominan el comercio y las finanzas velan por los dividendos de sus accionistas y para que estos engorden las sumas escandalosas de beneficios de los centros económicos de poder tiene que producirse la explotación y expolio de la riqueza natural de una gran parte del planeta y el mantenimiento de regímenes corruptos al servicio de aquellos intereses.

Planear políticas de infancia dirigidas a erradicar la pobreza, la enfermedad y la ignorancia es como querer revertir el orden económico mundial y romper el actual equilibrio de poder: Inútil, impensable, absurdo, no puede ser. Por eso bajo el pomposo titular de las hipócritas intenciones lo que verdaderamente se esconde es la aplicación de meras políticas asistenciales, de gestos caritativos, de solamente parcheos, que sirve muy bien para lavar la mala conciencia de la ciudadanía del orbe desarrollado, pero en absoluto para erradicar nada de nada.

Ahora, al menos, desde el informe de UNICEF se dice la verdad sobre los resultados, aunque poco sobre los responsables de los profundos desequilibrios y la extensión de la pobreza, que no son otros que los bolsillos de los que mandan en este mundo, apoyados por la soga de las finanzas y por la fuerza de las armas.

Hablar de los niños y niñas y de sus necesidades al margen de las causas que las generan y de las estrategias para erradicarlas es pura especulación y engañabobos. No es posible una acción política y social semejante sin un gran cambio, pero como en el cuento: ¿Quién le pone el cascabel al gato?.

VANGUARDIA              

Santa Clara    

CUBA

Prensa Latina

24 de Diciembre de 2004

 

POBRES

FELIZ NAVIDAD es una frase superflua para más de mil millones de niños, víctimas directas del avance de la pobreza, los conflictos armados y el virus que causa el Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA) en el mundo.

Ni las más pródigas enredaderas de luces que engalanan en estos días las calles harán olvidar a la mitad de los niños del planeta que sufren privaciones extremas en alguna necesidad básica, como educación, saneamiento y salud.

Quedarán sin regalos y la felicitación de la madre o del padre los más de 15 millones de huérfanos a consecuencia del SIDA, mientras el resto de los coterráneos lamentan cómo se incumplieron los compromisos para acabar con el flagelo.

"Cuando la mitad de los niños y adolescentes del mundo están creciendo con hambre y sin salud (..) está claro que hemos fracasado en cumplir nuestras promesas a la niñez", dijo Carol Bellamy, directora ejecutiva del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF).

Sólo en Haití murieron 240 mil afectados por el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH) y cerca de 50 mil en Guatemala.

Tampoco disfrutarán las Christmas los casi dos millones de menores de 18 años que fallecieron en la última década por los efectos de las guerras que declararon los adultos, o los 300 mil que son utilizados como combatientes en unas 30 naciones del mundo.

"La niñez está amenazada no por causas misteriosas, pero por elecciones deliberadas hechas por gobiernos y otros en el poder. La pobreza no persiste porque sí, la guerra no emerge de ninguna parte y el VIH no se esparce por su propia voluntad", remarcó Bellamy.

En los últimos 10 años, cinco millones recibieron lesiones que los convirtieron en impedidos físicos, y otros 10 millones sufren traumas psicológicos por idéntica causa.

En la mayoría de los casos fueron obligados a reemplazar sus libros y juguetes por las armas, como diría un colega "a pasar de la niñez a los asuntos"; pero, en otros, la miseria los llevó al alistamiento voluntario para sobrevivir.

La otra cara del problema la ofrecen las niñas. Una tercera parte de los 300 mil menores que caminan en estos días con sus armas al hombro son hembras de entre cinco y 15 años, dedicadas sobre todo a cocinar, limpiar, espiar y hacer incursiones en campos minados.

Ellas también están muy lejos de disfrutar la experiencia de rendirse ante un Árbol de Navidad a recoger la bolsa roja adornada de estrellitas en la que Papá Noel trae regalos a sus contemporáneas.

Las tareas más terribles son las de servir de esclavas sexuales. La vida de estas "guerreras" termina muchas veces en un embarazo para el cual no están preparadas físicamente, o producto de enfermedades de transmisión sexual o el SIDA.

Han transcurrido 15 años desde que se firmó la Convención de los Derechos del Niño, y sin embargo, una buena parte de ellos permanece privada de su infancia. Muchos siguen en su rutina de buscar en las basuras alimentos o desechos sólidos reciclables que puedan vender.

La situación en América Latina es especialmente preocupante: 56 por ciento de menores viven bajo la línea de la pobreza, 50 mil residen con SIDA en Guatemala y 14 mil son usados por grupos armados en Colombia.

En esta región, la distribución de la riqueza es la más desigual en el mundo: mientras el 20 por ciento de los más ricos tienen el 60 por ciento de la riqueza, el 40 por cinto de los más pobres apenas el 10 por ciento.

Esta desigualdad por capas sociales se aprecia más en países con una población indígena mayoritaria, como Bolivia y Perú.

Los secuestros de niños también persisten. En Colombia se registraron 170 plagios de menores entre enero a octubre del 2004, mientras en Paraguay lamentan -entre otros casos- el asesinato de Amín Riquelme, de 10 años, dos días después de su desaparición.

En este último país, la pobreza afecta a más de dos millones de habitantes. Uno de cada cuatro niños trabaja para ganar el sustento familiar, según UNICEF.

Datos del informe sobre el Estado Mundial de la Infancia 2004 advierten que en Paraguay 670 mil 273 viven en extrema pobreza, 98 mil padecen desnutrición crónica y 35 mil tienen un peso inferior al de su edad.

Según pudo confirmar la agencia de Naciones Unidas, el 10 por ciento de los niños de familias con mayor capacidad adquisitiva consume 70,4 veces más que el 10 por ciento más pobre.

En un país donde viven poco más de cinco millones de habitantes, 133 mil niños no tienen acceso a la educación básica, 45 mil mujeres embarazadas están mal nutridas, y tres de cada 10 madres presentan bajo peso.

El Caribe es la parte más afectada de la región en cuanto al virus del SIDA: alberga a alrededor de dos millones de personas con ese mal, 740 mil de ellas entre 15 y 24 años. De hecho es la principal causa de mortalidad entre los adultos de hasta 44 años.

El informe del UNICEF reveló otra realidad: la pobreza infantil no es monopolio de los países en desarrollo. En la última década muchos de los países ricos registran un aumento considerable de la proporción de niños pobres.

En México, Estados Unidos e Italia, naciones miembros de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico, la pobreza infantil presenta tasas del 27, el 21,9 y el 16,6 por ciento, respectivamente.

Esos datos superan los de Polonia, donde ha aumentado del 8,4 por ciento registrado en la década de 1980 al 12,7 por ciento actual, o Hungría, que pasó de 6,9 al 8,8 por ciento.

Con excepción de Noruega, el país con menos niños pobres, los territorios que han logrado reducir esos índices registran aún niveles elevados de pobreza infantil.

La mayoría de ellos se especializan en estos días en dibujar soles y estrellas en sus rostros. Es la manera que tienen los niños necesitados de llamar más la atención durante las celebraciones de Fin de Año.

Lustradores de calzado, fregadores de cristales, recaderos y mandaderos, recogedores de basura a domicilio: todos saben que es la hora de pedir, que llegó la Navidad para los pobres.