LOS NIÑOS: NUESTRA ESPERANZA
 

20/11/2013

Mercedes Domínguez (Prodeni Puerto de Santa María)

Siempre fue así. Rabindranath Tagore escribía: "Cada vez que viene al mundo un niño, Dios nos envía un mensaje de que aun no ha perdido la esperanza en la humanidad". Nuestra sociedad ¿sigue teniendo esperanza en los niños y en las niñas del Mundo?

 

Muchas veces nos debemos preguntar si la esperanza en los niños sigue permaneciendo en nuestros corazones pero, si contemplamos lo que está ocurriendo en nuestro Mundo no podemos más que observar que algo no funciona en nuestra Humanidad.

 

Si cada cinco segundos un niño muere en la Tierra por causa del hambre, la Humanidad no funciona. Si vemos a miles de niños y niñas con armas en sus manos para defender qué mezquinos intereses de sus mayores, la Humanidad no funciona. Cuando quedamos perplejos si menores de edad disparan contra compañeros y profesores en los "templos" de la enseñanza, la Humanidad no funciona. Si vemos que miles de niños y niñas mueren o quedan mutilados  por los millones de minas antipersonas sembradas a lo largo de zonas de conflicto, nuestra Humanidad no funciona.

 

Si observamos que niños del tercer mundo mueren o son mutilados para que sus órganos sirvan en un comercio macabro y sin escrúpulos, para trasplantarlos a niños enfermos de las familias ricas de los países ricos, nuestra Humanidad no funciona. Si se comercia con la adopción de niños del tercer mundo procedentes de familias que no los pueden sostener, o, simplemente robados para comercializar con ellos incluso en nuestro propio país para ser vendidos a familias de los países ricos, la Humanidad no funciona.

 

Si por nuestro lado pasan niños y niñas que vienen a trabajar clandestinamente en empresas sin escrúpulos de esta España y Europa, la Humanidad no funciona. Cuando en los países del tercer mundo niños desde edades muy tempranas trabajan y en condiciones infrahumanas, fabricando productos muchos de ellos de multinacionales de los países ricos que se venden en los comercios de nuestros pueblos y ciudades, la Humanidad no funciona.

 

Si muchos de ellos mueren en las aguas de nuestro mar Mediterráneo, nuestra Humanidad no funciona. Si las leyes de nuestro país y otros del Mediterráneo castigan con multas y cárcel a quien ayude a estas personas emigrantes, en el mar o en tierra, nuestra Humanidad no funciona.

 

Cuando algunos gobiernos de Europa y, en concreto en España, están recortando en la enseñanza de nuestros niños, niñas y jóvenes, esos en quienes siempre hemos puesto nuestras esperanzas, nuestra Humanidad no funciona. Si recortamos en Sanidad y se ve afectada la salud de los más débiles (entre ellos los niños), nuestra Humanidad no funciona.

 

Si el paro, la falta de coberturas sociales, sin una garantía mínima de subsistencia, está llevando a muchas personas a pasar hambre (también niños y niñas de este país), la Humanidad no funciona.

 

El 20 de noviembre se celebra el DÍA MUNDIAL DE LOS DERECHOS DE LOS NIÑOS Y DE LAS NIÑAS ¡Qué ironía con todo lo que está pasando en pleno siglo XXI en esta Tierra!  Por eso, más que nunca, es el momento de recordar la Declaración Universal de los Derechos del Niño en este día pero, no debemos olvidarnos del resto del año, y mirar hacia otro lado, tomando conciencia de lo que está pasando.

Luchemos para que esos derechos se cumplan por los gobiernos y por toda la sociedad. Si no es así, estaremos quemando nuestra esperanza, la que siempre tuvimos a lo largo de la historia de la Humanidad: LOS NIÑOS.