10/05/2014
Pepa Alcrudo, una de las autoras del informe "La
educación infantil en España"./ Escuela de Fantasía
Ver vídeo:
http://www.youtube.com/watch?v=BI3I8krIGBk#t=534
Pepa Alcrudo
empezó su carrera de educadora infantil, en 1976, cuando aún
existían algunas guarderías de la Sección Femenina. "Ahora observo
con asombro cómo estamos volviendo a esos años de blanco y negro",
lamenta. Junto a varias compañeras que pasaron su vida en las aulas
con los más pequeños, es autora del informe
La educación infantil en España, que
traza la evolución histórica de esta primera etapa educativa:
buscan fondos para publicar el informe como una guía destinada a
los docentes más jóvenes.
El
estudio –que cuenta con el apoyo de Escuela de Fantasía y la
Plataforma Estatal en Defensa de la Educación Infantil de 0 a 6
años– "surgió como una necesidad muy práctica de contar
lo que se había conseguido en la
educación infantil en este país", cuenta Alcrudo en una
conversación telefónica. Alicia Alonso, Mercedes Escobar, Ángeles
Medina, Alicia Vallejo y Alfredo Hoyuelos también compartían la
indignación de ver cómo la educación pública de la primera infancia,
aquella a la que dedicaron sus vidas, se alejaba a grandes pasos del
modelo universal que defienden.
"En la
Transición se abrió un modelo que, si se hubiese continuado, nos
habría puesto en la dirección de países como Dinamarca. Los niños ya
no sólo pertenecían a las familias, sino al lugar de donde eran, a
sus barrios, a las poblaciones", recuerda con nostalgia.
"Pero
las políticas que siguieron no fueron las adecuadas", critica
Alcrudo. En su opinión, "la LOGSE fue la primera batalla que perdió
la educación infantil, al dividirla en dos ciclos: de 0 a 3 años y
de 3 a 6".
La ley educativa de 1990, aprobada por el Gobierno de Felipe
González, fue el primer escalón "en el que la educación infantil
perdía su identidad unitaria". Hay que recordar que durante esta
etapa es voluntario escolarizar a los menores.
Las
siguientes normativas continuaron con este rumbo. "La LOCE que
aprobó Aznar certificó la separación física y curricular. Quiso que
la educación de 0 a 3 años tuviese un carácter meramente
asistencial, no educativo". La Ley Orgánica de Calidad de la
Educación (LOCE) quedó revocada antes de su entrada en vigor por el
posterior Gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero, que
"tampoco solucionó el problema de la educación infantil", apunta
Alcrudo. ¿Y la LOMCE? La educadora suspira: "Con este Gobierno la
cosa no ha hecho más que empeorar".
Niños como sacos de patatas
Más allá
de las normativas, Pepa Alcrudo defiende que "el problema de España
está en que todos los gobiernos, unos más que otros, consideran la
inversión en educación infantil como un gasto; así que han optado
por abandonarla a su suerte, especialmente el ciclo de 0 a 3 años".
La escasez del presupuesto y el nulo control de la Administración
central son dos puntos que han condicionado la evolución de esta
etapa hasta una situación "dramática", indica.
También
responsabiliza al modelo actual, más
centrado en las necesidades laborales de los padres que en
el beneficio de los menores. "No puede ser que los niños sean
trasladados como sacos de patatas a las seis de la mañana, sin
desayunar, para que la mamá o el papá vayan al trabajo. Ni que se
pasen todo el día fuera de casa", afirma.
Ilustración del informe "La educación infantil en España". /
Escuela Fantasía
España
tiene una de las tasas de escolarización en educación infantil más
altas de la Unión Europea y, entre las razones, destacan las
condiciones laborales de los padres, con largas jornadas laborales.
Además, la conciliación se ha complicado con la crisis económica.
Este año ha aumentado un 9,20% el número de excedencias por cuidados
familiares, según
los datos del Ministerio de Empleo y Seguridad Social, tras tres
años consecutivos de bajadas. Las diferencias de sexo de los
solicitantes son notables: 7.834 mujeres se acogieron a esta opción
frente a una cifra de 637 hombres.
"Los
proyectos más ilusionantes y vanguardistas están pereciendo. Vemos
actitudes y pautas de crianza de
generaciones antiguas. Pero no de las abuelas de hoy,
¡hablo de mi abuela! De tapar la nariz a los niños para que abran la
boca cuando no quieren comer o tirarles del brazo para que obedezcan
si no se mueven", lamenta.
¿Por qué
este viaje al pasado? "Porque hacer las cosas bien requiere invertir
y buscan que el gasto sea el menor posible. Además, hay que añadir
que han empeorado mucho las condiciones laborales de los
profesionales. Los sueldos nunca habían igualado a los de Primaria,
pero al menos eran mileuristas. Ahora, tienen sueldos de miseria por
muchas horas".
La
precariedad laboral, "en un trabajo que requiere tanta paciencia",
repercute en los niños. "Los educadores intentan completar una
rutina, cada vez más basada en las necesidades asistenciales, y no
pueden innovar".
Alcrudo
recuerda una anécdota de sus años en activo: "En los noventa, tras
la caída del muro de Berlín, nos invitaron desde la exRDA a un grupo
de profesionales de Madrid y Cataluña para enseñar el modelo de
educación infantil español. En una escuela vimos a todos los niños
sentados en el retrete al mismo tiempo y preguntamos sorprendidas el
motivo. Nos dijeron que era lo que marcaba el currículo. ¡Sentaban a
la misma hora a todos según una rutina!".
Aunque estamos lejos de ese nivel de rigidez,
a la educadora le espanta que la rutina se instale en las aulas.
"¡Deberíamos seguir al
maestro Tonucci!", anima, "¡Que los niños salgan a la calle y la
hagan suya!".
Política disfrazada de crisis económica
La
crisis económica ha aumentado las limitaciones de presupuesto, pero
Alcrudo acusa a los gobernantes de disfrazar de austeridad "una
política pensada". "En la Comunidad de Madrid hay medidas que
parecen del mundo al revés, como los cheques-guardería. En qué
cabeza cabe que un apoyo económico para la escolarización infantil
solo se pueda solicitar por los padres que llevan a sus hijos a
escuelas privadas", denuncia.
Desde
que dejó de ejercer en el año 2000, el número de alumnos en las
escuelas públicas
se ha reducido. "Antes no se cubría la demanda, siempre
había listas de espera. En cambio ahora hay centros que cierran y
otros que no llenan las aulas". Alcrudo responsabiliza al aumento de
tasas de las escuelas públicas que, al coincidir con el
empobrecimiento general de la población debido a la crisis, ha
repercutido en el número de inscripciones. Los precios públicos en
la región oscilan entre los 176 y 416 euros al mes, mientras que
algunas escuelas privadas ya se ofrecen por cantidades más
económicas.
"Hay que
cuestionarnos qué estamos ofreciendo a los niños. Si estamos
hablando de guarderías con servicios asistenciales o de escuelas
infantiles, que no son lo mismo", recuerda. Algunas de las
guarderías privadas que proliferan en la Comunidad de Madrid son
propiedad de empresas que
nada tienen que ver con el sector de la educación.
La educación en España pretende abrir
los ojos a los educadores más jóvenes. En Escuela de Fantasía,
involucrada en el proceso de edición del libro, pretenden publicar
500 ejemplares destinados a las escuelas infantiles del país.
"Pedimos a los jóvenes que no se acostumbren, que sepan que esto no
ha sido siempre así y que hay otro modelo de educación posible",
afirma Alcrudo. ¿Algún consejo? "Que siempre sean originales e
innovadores".