Carta de Soledad Perera a
Piedad
Después de aquel verano y más que el
verano, el largo otoño, el inacabable invierno...aún me queda la palabra.
La palabra para describir el alba, para escuchar el viento y leer en sus
labios, para revivir el tiempo a través de los cristales ahumados de mi
memoria.
Después de amar y haber amado, las copas de los cipreses continúan alzando
su mirada al infinito mientras los mirlos revuelven una tierra fértil recordándonos
que el péndulo de la vida sigue latiendo y aún anida en nosotros.
Para susurrarnos al oído que después del frío y letárgico invierno llega
el deshielo y detrás de la tormenta permanece el arco iris.
Y, dignamente, con la garganta rota y agrietada y el alma en jirones alcanzo
una a una de las palabras que sucumbieron en la niebla de la nada.
Aquellas que nunca fueron escuchadas y que todavía siguen vivas.
Aquellas de color azul y olor a infancia.
Las que nunca duermen y se mantienen erguidas por su nobleza.
Las que nadie silencia con cadenas ni eslabones.
Las que rezan el Ángelus cada mañana y dan gracias a Dios con las manos
desnudas y los pies descalzos.
Las que saben llorar ante la impotencia y se inclinan ante las lágrimas de un
inocente.
Las que huyen de la indiferencia y no son inertes ante las injusticias.
Después de ese implacable invierno... sé que duele más el silencio que el
olvido.
Que las algas despiertan, que el pinar se enaltece, que la arena oscura se
cubre de luz, que la aurora enciende al ocaso dispersando sus horas en un
cortejo cristalino.
Y a flor de piel avanzo a tu encuentro luz de niña para algún día
entregarte el cofre de tus sueños de jazmín y madreselvas.
El que guardabas con esmero, saturado de colores, de astros y ensueños.
Aquél que dejaste en el camino en una estación sin nombre donde sólo unas
sandalias perdidas hablaban de ti.
Y anclados los corales encallecidos a mi alma, lejos de todo abismo y muy
cerca del eco silencioso de tu recuerdo,
Sentirás algún día nuestro abrazo en el rostro nostálgico de una ola que
espera despierta tus ojos de niña.