El sistema internacional de vacunas ignora el acceso de los niños refugiados a la protección que necesitan
Tras varios meses de
espera y después de sortear numerosas dificultades, Médicos
Sin Fronteras (MSF) ha podido por fin empezar a vacunar
contra la neumonía en el campo de refugiados de Yida, en
Sudán del Sur. A pesar de la buena noticia, la organización
médico-humanitaria internacional quiere advertir de que el
sistema internacional de vacunas dificulta la distribución
de vacunas nuevas y eficientes entre los niños de los campos
de refugiados.
Los refugiados sudaneses
empezaron a cruzar la frontera y a entrar a Sudán del
Sur en junio de 2011, cuando estalló el conflicto entre
el gobierno de Jartum y los rebeldes del Sudan People’s
Liberation Movement-North (SPLM-N) en el estado sudanés
de Kordofán Sur. En estos dos años, 75.000 refugiados se
han registrado en el campo de Yida, a 15 km de la
frontera con Sudán. © Yann Libessart/MSF
En el momento más álgido de
la crisis, durante el verano pasado, Médicos Sin
Fronteras empezó a registrar elevadas tasas de
mortalidad por enfermedades respiratorias entre los
niños que ingresaban en su hospital de Yida. © Yann
Libessart/MSF
La neumonía fue una de las
principales causas de muerte, ya que las condiciones
existentes en el campo de refugiados facilitan que los
niños más pequeños sean especialmente vulnerables al
neumococo, la bacteria que más frecuentemente causa esta
enfermedad. © Yann Libessart/MSF
Los diferentes estudios
llevados a cabo por MSF determinaron que vacunar con la
vacuna conjugada neumocócica (VCN) podría ayudar a
reducir considerablemente la mortalidad en Yida. Así
que, con vistas a evitar que la situación se repitiera
este verano, se decidió que había que poner en marcha
una campaña de vacunación lo antes posible. © Yann
Libessart/MSF
Durante más de diez meses,
MSF estuvo intentando obtener la VCN para su uso en el
campo de refugiados, pero durante todo este tiempo ha
tenido que enfrentarse a innecesarias demoras provocadas
por las largas negociaciones y por los problemas legales
con el suministro internacional. © Yann Libessart/MSF
Las vacunas más nuevas y
eficaces han sido introducidas en los países pobres con
el apoyo de la Alianza Mundial para Vacunas e
Inmunización (GAVI Alliance en inglés). Sin embargo, la
GAVI no cubre las vacunaciones de poblaciones refugiadas
o afectadas por emergencias, lo que deja importantes
necesidades sin cubrir. © Yann Libessart/MSF
Además, los precios
reducidos que la GAVI logra negociar no están siempre a
disposición de los actores humanitarios que trabajan en
contextos de crisis humanitarias. Y a pesar de las
múltiples peticiones que se han hecho a los diversos
actores implicados, incluidos la GAVI y las
farmacéuticas Pfizer and GlaxoSmithKline (GSK), que son
las compañías que producen estas nuevas vacunas, aún no
se ha logrado fijar un precio global asequible para las
organizaciones humanitarias. © Yann Libessart/MSF
"Si sabemos que los niños
refugiados son sumamente vulnerables a contraer
enfermedades que son prevenibles mediante la
administración de una vacuna, no entendemos entonces por
qué el sistema internacional de vacunas sigue
insistiendo en que estos niños no son su problema",
exclama Kate Elder, asesora de políticas de vacunación
de la Campaña de MSF para el Acceso a Medicamentos
Esenciales (CAME). © Yann Libessart/MSF
Finalmente, después de
sortear todas estos obstáculos, Médicos Sin Fronteras ha
podido por fin empezar a vacunar contra la neumonía en
el campo de refugiados de Yida. Esta es una buena
noticia, ya que es una de las primeras veces que la VCN
se utiliza en un campo de refugiados y la primera vez
que se usa en Sudán del Sur. © Yann Libessart/MSF
Sin embargo, los
innecesarios retrasos provocados por las barreras que
impone el sistema internacional de vacunas hacen que la
organización médico humanitaria haya tenido que empezar
la campaña en plena temporada de lluvias, con todos los
retos logísticos que ello conlleva. © Yann Libessart/MSF
“Tratar de llevar las
vacunas a Sudán del Sur es siempre un reto logístico,
pero si además tenemos en cuenta que las lluvias anegan
completamente el campo en los meses que van desde junio
hasta octubre, entonces te puedes hacer una idea de lo
complicado que resulta llevar a cabo nuestro objetivo.
Durante ese periodo del año no se puede circular en
coche y todas los envíos tienen que llegar en avión
hasta el mismo campo de refugiados. Obviamente, en esas
circunstancias, hasta el simple hecho de aterrizar
supone un problema”, explica Henri Hannequin, actual
coordinador de MSF en Yida. © Yann Libessart/MSF
Presente en Yida desde
octubre de 2011, MSF gestiona actualmente un centro de
atención primaria de salud en el que se atienden una
media de 10.000 consultas al mes. Cuenta además con un
hospital de 60 camas y una unidad de tratamiento de la
desnutrición. Varios equipos sanitarios móviles se
desplazan a diario por el campo y otros equipos de la
organización llevan a cabo el suministro de agua y la
construcción de letrinas. De mayo de 2012 a mayo de
2013, MSF ha tratado a casi 3.000 niños con desnutrición
severa en Yida. Fotografía: © Yann Libessart/MSF
